CINE / "LA FUGA DE LOGAN"

Jugando a la utopía

Lo malo de la literatura o del cine de anticipación es que suele quedarse corto, que el devenir del mundo, al menos de este pequeño mundo nuestro, va tan rápido y por caminos tan inexperados que los relega en pocos años a pura especulación teórica. Sin embargo, el cine vuelve siempre -sobre todo en momentos de crisis- a este tipo de temas en los que el espectáculo, más o menos conseguido, según la imaginación o los medios de cada época, viene servido a partir de una supuesta seudofilosofía con que hacer más digerible todo un conjunto de maquetas, escenarios y efectos especiales.Así, tras La vida futura, de Wells, llevada a la pantalla por Cameron Menzies, y el Mundo feliz, de Huxley, por sólo citar nombres conocidos, los avatares que nos esperan en siglos venideros han dado pie a utopías numerosas, entre las cuales esta Fuga de Logan no será la última ciertamente. Con final alegre o desenlace trágico, tales historias suelen coincidir en la rebelión del hombre contra una forma de vida impuesta por las ideas al uso, antes que por un planteamiento riguroso. En cierto modo, esjusto que así sea. Cada hombre es hijo de su época y sólo unas cuantas mentes lúcidas son capaces de anticiparse en los oscuros caminos de la ciencia o el arte, intuyendo, más que inventando, una vida futura y posible, más allá de los juegos de adivinanzas habituales.

La fuga de Logan

Guión de Zelag Goodman. Según la novela de William F. Nolan y George Clayton Jhonson. Dirección: Michael Anderson. Fotografía: Ernest Laszlo. Intérpretes: Michel York, Jenny Aguter, Peter Ustinov, etcétera. Estados Unidos. Ciencia -ficción. Local de Estreno: Palafox.

En tal tipo de artificios intelectuales debe incluirse esta fuga hacia el siglo XXIII. Si en otros filmes la humanidad sobrevivía a bombardeos y gases tóxicos, secuela de la guerra del catorce, hoy se salva de la polución y alguna que otra amenaza contaminante pára quedar recluida en un falansterio especial que le condena a muerte inexorable una vez alcanzada la treintena.

Como en tantas utopías, todo se halla organizado del placer a la muerte, tanto que el hombre feliz acaba por no serlo en absoluto y busca su bienestar en las viejas costumbres de la Tierra. Logan no quiere morir y, por tanto, huye, ofreciéndonos a su modo una lección bastante elemental, una especie de aviso acerca de los peligros que puede acarrear la técnica, en perjuicio de los valores humanos tradicionales.

Michael Anderson, que parece bastante afin a tal tipo de empeños, tal como evidenciapa su versión de la obra de Orwell 1984, se ha empeñado en mezclar no muy acertadamente la acción con el espectáculo. El «mensaje» del filme no va mucho más allá de sus ilustres antecesores; la acción, la huida recuerda a cierto tipo de historias dedicadas a aquellos que gustan de aventuras a cualquier nivel, geográfico o mental o en los años inciertos de siglos venideros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de diciembre de 1977.