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Crítica:CINE

La tercera condición

Manuel Gutiérrez Aragón, surgido de la Escuela Oficial de Cine de Madrid, debutó hace cuatro años con un filme original y excelente: Habla mudita, que consiguió en el festival de Berlín el premio de la crítica. A pesar de su escasa repercusión a, nivel público, su nombre fue cobrando consistencia aunque quedara relegado, de momento, a la tarea menos brillante y personal de colaborador y guionista. A él se debe, en parte, la historia de Furtivos con José Luis Borau, así como la dirección de éste en su condición de actor cuando debía pasa al otro lado de la cámara. El éxito de Furtivos ha traído de la mano, tiempo después, esta Camada negra presentada al mismo festival y en él también galardonada.No sabemos qué idea de la realidad española actual se tendrá hoy en Alemania, ni si la copia enviada a. Berlín es la misma, en lo que a censura y metraje se refiere, que ésta presentada ahora en los cines españoles, pero este clan creado, dirigido y mantenido por una mujer en auténtico régimen de matriarcado, orfeón de día y a la vez grupo incontrolado, roza, cuando menos lo esquemático.

Camada negra

Guión de José Luis Borau y Manuel Guliérrez Aragón. Dirección: Manuel Gufiérrez A ragón. Fotografía.Magi Tórroella. Intérpretes: José Luis Alonso, María Luísa Ponte, Angela Molina, Joaquín H.inojo Españia. Dramático. 1977. Local de estreno: Luchana

Por supuesto que existen en nuestro país grupos de tal índole; no es preciso sino leer la prensa cada día, y también es verdad que los niños matan a veces influidos por el ambiente o la sociedad que les rodea; lo que no convence en este caso es su tratamiento, que no se sabe bien si por falta de información o por otro tipo de limitaciones acaba muy cerca de lo melodramático. En realidad el muchacho protagonista matamás que por esa tercera condicíón pregonada por la madre en uno de sus discursos improvisados porque los guionistas se lo han propuesto, desde un principio como moraleja fundamental de la película. Las razones se explican mal y la condición elemental de la historia, arrastra, como es fácil suponer, a los actores, haciendo salvedad de Angela Molina, tan convincente y buena actriz como para conseguir salvar su personaje del friso de esquemas que sirve de fondo a la película.

-A este filme se le ha concedido en Berlín el premio al mejor director por su coraje y originalidad. Es justo. También porque denuncia el carácter violento del fascismo. Lo que resulta menos ,claro es que -como la nota del certamen dice-, explique el proceso de su enajenación. A no ser que a fuerza de estar tanto tiempo metidos en él, a la postre resultemos más alérgicos a sus planteamientos y consecuencias de lo que deseamos o de lo que presumimos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de octubre de 1977

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