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No se sabe si aún sigue vivo el empresario secuestrado en Alemania

A punto de transcurrir el plazo fijado por los secuestradores de Schleyer, faltan aún signos de que siga vivo el presidente de los empresarios alemanes y miembro del consejo de administración de Daimler-Benz. La vida del «hombre más importante para la vida económica de la República Federal de Alemania» se ha convertido en materia «negociable» entre quienes lo retienen y el Gobierno. A las cuatro de la tarde todas las emisoras alemanas empezaron a transmitir un mensaje de la central de la policía criminal reclamando este signo.Entretanto se han conocido las condiciones que imponen los secuestradores. Estas condiciones se han examinado, paradójicamente, en el mismo Consejo de Ministros en el que también se han estudiado los tres proyectos de ley antiterroristas presentados por los ministros de Justicia y del Interior. El comando que retiene a Schleyer pide la liberación de once detenidos políticos, acusados de participar en intervenciones similares a la suya, que se les entregue a cada uno 100.000 marcos en efectivo (unos 3.700.000 pesetas), que se les prepare un avión para dirigirse hacia un país que ellos elijan, en compañía de un funcionario de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y del pastor Niemoeller. Este eclesiástico, de setenta años, fue acusado hace dos meses de presidir una organización pacifista «controlada» por los comunistas. La participación en una manifestación organizada por ella fue bastante para expulsar del Partido Socialdemócrata a varios jóvenes socialistas.

Entre los detenidos cuya liberación se exige figuran los dirigentes principales del grupo Baader-Meinhof, cuya heredera se considera la Fracción del Ejército Rojo (RFA), que ha secuestrado a Schleyer, y Schonnberg, que -intervino, al parecer, en la muerte del fiscal general Buback, en el pasado mes de abril y que se encuentra en el hospital.

El indicio que reclama la policía sobre el estado en que se encuentra Schleyer es una grabación magnetofónica en la que se contenga una declaración del secuestrado. Las dos primeras detenciones en relación con el caso no han conducido a ninguna pista, según la propia policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de septiembre de 1977

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