Parlamentarios gallegos interceden por los despedidos

Ciento sesenta trabajadores despedidos en la hostelería de la provincia de La Coruña se encuentran al borde de su resistencia física y económica, encerrados en iglesias de Santiago, La Coruña y El Ferrol, después de la huelga iniciada en la primera decena de agosto. De su situación se ocupó ayer la mesa presidencial de la Asamblea de Parlamentarios de Galicia tras las gestiones realizadas por los diputados gallegos del PSOE.«Después de oír a los trabajadores -comunicó el presidente de la Asamblea, Antonio Rosón, a EL PAIS- nos dimos cuenta de que la situación es indudablemente grave y está llegando a sus límites. Acordamos iniciar una serie de gestiones para ver si puede llegar a una solución». Dichas gestiones serán iniciadas hoy, ante el gobernador civil coruñés para conseguir una representación empresarial con la que se pueda dialogar. Las dificultades en este sentido fueron numerosas a través de todo el conflicto y ayer mismo sólo acudió a la reunión de los asamblearios y trabajadores un empresario de Santiago, el señor Rua Pintos, que lo hizo a título particular. «Espero, dijo este hostelero, director general de Entursa, que a partir de los contactos de hoy se pueda avanzar de manera positiva». Por su parte, Celso Montero, senador socialista por Orense, calificó, en conversación con este corresponsal, de muy grave la situación, opinando que « todo esto parece una sucesión de historias del Tercer Mundo, con extrañas reducciones de plantilla en las que se aprovechó el desenlace desfavorable para los trabajadores de una huelga que planteó reivindicaciones justas». Se da el caso, por ejemplo, de un camarero, que después de trabajar más de cuarenta años en la misma empresa y cuando le faltaban pocos meses para jubilarse aparece despedido ofreciéndosele por toda indemnización el importe de un mes de salario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 29 de agosto de 1977.

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