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CARTAS AL DIRECTOR

El impuesto sobre el lujo es antisocial

Los intentos de todos los Gobiernos españoles por solucionar el problema económico de la Nación, han dado siempre preferencia al aumento del impuesto sobre el lujo, aduciendo, no sin cierta demagogia, que con ello se gravan las economías más altas del país. Cierto que ello repercute en artículos de gran lujo, sólo asequibles a muy pequeñas minorías, pero también quedan gravados una serie interminable de pequeños artículos de consumo, que, precisamente por su reducido precio, son asequibles a la gran mayoría de las clases trabajadoras y constituyen las pequeñas satisfacciones de su trabajar, como jabones de tocador, perfumes, cosméticos, bisutería, etcétera; artículos todos que, por el mayor nivel de vida alcanzado, se han convertido en uso corriente y masivo, pese a seguir siendo catalogados como de lujo. Aumentar el impuesto de lujo indiscriminadamente, es gravar, pues, también las economías modestas, y lo lógico sería que quedaran eliminados los impuestos indirectos, precisamente porque son injustos, centrando la economía en una recaudación a base de impuestos directos, que son los que más equitativamente distribuyen las cargas fiscales, y es el proceso que se nota en todas las naciones progresistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de agosto de 1977