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Reportaje:

Adiós a las Cortes franquistas

Aunque las Cortes franquistas murieron en realidad el pasado 19 de noviembre, cuando una mayoría abrumadora de procuradores firmó su propia sentencia de muerte al decir sí al proyecto de ley para la Reforma Política de Adolfo Suárez; las Cortes españolas fundadas por el general Franco en 1943 terminaron ayer, sin ningún acto oficial, con bastante más pena que gloria, después de las dos prórrogas que el Gobierno de la Corona necesitó para instaurar en este país la democracia. Después de 34 años, diez legislaturas, las Cortes españolas, que fueron, en todo caso, un fiel reflejo de la voluntad del general Franco, las Cortes orgánicas dejaron paso -ayer, a las doce de la noche- a las Cortes inorgánicas, compuestas de Congreso de los Diputados y de Senado, como lo habían sido antes del régimen anterior. Ismael Lafuente ha preparado el siguiente informe.

Cuando Francisco Franco confesaba a su ministro Ramón Serrano Súñer, en el verano de 1942, en el palacio del Pardo su intención de crear las Cortes españolas, quizá no pensase que las mismas iban a durar 34 años, tres meses y trece días, exactamente. Aunque en aquellos días, quienes tenían un ayer reciente pensaban que, como había ocurrido con la Asamblea Nacional de Miguel Primo de Rivera, las Cortes de Franco iban a durar tanto o más que quien las había creado. Y así fue.«Con la apertura de las Cortes españolas iniciamos, después de una larga cadena de trabajos y sacrificios, una etapa decisiva del orden nuevo, en la que con claridad y rigor«se establece un sistema institucional de plenitud jurídica, que abre a los elementos constitutivos de la comunidad nacional un cauce real para su colaboración con las tareas del Estado.» Con estas palabras, Franco declaraba inauguradas, en 1943, las nuevas Cortes, en el discurso que abriría la primera de las diez legislaturas que ahora terminan.

El interior del palacio de la Carrera de San Jerónimo -que había sido la sede del Congreso de los Diputados de. la República y que después de la guerra civil se había convertido en el Instituto de Estudios Políticos- se había remozado completamente. Franco había dicho: «Las Cortes no pueden recordar el pasado.» Y así se sustituyó la tapicería verde por otra azul. Así se taparon las columnas de hierro forjado, se quitaron varias placas conmemorativas de las anteriores Cortes y se llevó el banco azul al estrado presidencial.

El 16 de marzo de 1943 se celebró la primera sesión de juramento de los procuradores. Según el reglamento de las Cortes, redactado por el Gobierno, los primeros procuradores en Cortes fueron los siguientes: los ministros, el presidente del Consejo de Estado, los consejeros nacionales, el canciller de la Hispanidad, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, los altos cargos sindicales, los alcaldes de las cincuenta capitales de provincia, Melilla y Ceuta, los rectores de las universidades, los presidentes del Instituto de España, de las Reales Academias, del Instituto de Ingenieros Civiles y cincuenta procuradores designados por el Jefe del Estado.

Los familiares

Hasta la novena de las diez legislaturas (cada una de ellas duró tres años, con excepción de las dos últimas) no entraron en las Corte los procuradores familiares, elegidos y no designados como los demás, algunos de los cuales -pocos- fueron los únicos que dejaron oír su voz discrepante en el hemiciclo. La mayoría del resto de lo procuradores -que llegaron a se conocidos en la jerga política como los procuradores de libre destitución- se distinguieron más por su adhesión que por su participación, al poder ser cesados en su cargo de procuradores en virtud de su designación directa o en virtud, de serlo por los cargos que ocupaban.

Cuatro presidentes

Cuatro presidentes tuvieron las Cortes franquistas: Esteban Bilbao Eguía, marqués de Bilbao Eguía, que fue presidente durante veintitrés años (el primer vicepresidente de las Cortes fue Carrero Blanco), -que había sido ministro de Justicia-; Antonio Iturmendi Bañales, cuatro años en la presidencia -ex ministro die Justicia como el anterior-; Alejandro Rodríguez de Valcárcel, seis años, quien vivió al frente de la Cámara los momentos trascendentales de la muerte de Franco y la proclamación como Rey de Juan Carlos de Borbón, y Torcuato Fernández Miranda, dos años, quien llevó sobre sus espaldas el proyecto de ley para la Reforma Política.

Franco inauguró las diez legislaturas. La primera, el 17 de marzo de 1943; la segunda, el 14 de mayo de 1946; la tercera, el 18 de mayo de 1949; la cuarta, el 16 de mayo de 1952; la quinta, el 16 de mayo de 1955; la sexta, el 17 de mayo de 1958; la séptima, el 3 de junio de 1961; la octava, el 8 de julio de 1964; la novena, el 17 de noviembre de 1967, y la décima, el 18 de noviembre de 1971. Cuando Franco se dirigía a las Cortes, el sillón presidencial era sustituido por un sillón-trono dorado, que se guardaba en el palacio del Consejo Nacional. También hacía traer una lámpara portátil de mesa, con pantalla de color verde, que era la que tenía en su despacho en el palacio del Pardo.

En otras tres ocasiones presidió Franco el Pleno de las Cortes: el 22 de noviembre de 1966, para presentar la Ley Orgánica del Estado; el 22 de julio de 1969, para proponer a don Juan Carlos como príncipe de España y sucesor suyo a título de Rey, y al día siguiente, 23 dejulio, para presidir la sesión en la que éstejuró como sucesor.

Las leyes más importantes

Entre las leyes más importantes que aprobaron las Cortes franquistas en sus 34 años largos de existencia merecen destacarse las siguientds: ley Orgánica del Consejo de Estado, nuevo Código de Justicia Militar, Fuero de los Españoles, ley de Sucesión, ley de Enjuiciamiento Criminal, ley de Convenios colectivos, Principios del Movimiento Nacional, Plan de Estabilización Económica, ley de los Derechos Políticos, Profesionales y de Trabajo de la Mujer, ley de Prensa, ley Orgánica del Estado, ley Orgánica del Consejo del Reino, ley de Secretos Oficiales, ley General de Educación, ley Sindical, ley del Suelo, el régimen de incompatibilidades de los procuradores, las bases del Estatuto de Régimen Local, ley reguladora del Derecho de Reunión, ley de Asociaciones Políticas, la reforma del Código Penal que permitió hacer efectiva la ley anterior y, finalmente, ley para la Reforma Política.

Pese a tener unas Cortes dóciles, mucho más reaccionarias que los propios Gobiernos de Franco, éstos tuvieron que gobernar en multitud de ocasiones a través del decreto-ley. Véase una muestra: sólo durante las tres primeras legislaturas se dictaron por el Gobierno 160 decretos- leyes.

Además de los tres Plenos citados, presididos por Franco, hubo otros dos que marcaron, asimismo, hitos en la historia de las Cortes: el 12 de febrero de 1974, con el discurso liberalizador del entonces presidente Carlos Arias, y el del 22 de noviembre de 1975, fecha de la proclamación como Rey de don Juan Carlos. En esta ocasión, el entonces presidente Rodríguez de Valcárcel, casi con lágrimas en los ojos, después de proclamar Rey de España a Juan Carlos, gritó: «Desde la emoción en el recuerdo de Franco, ¡Viva el Rey!, ¡Arriba España! », frase esta última que nunca volvió a decir el actual Rey.

En la última fase de las Cortes, éstas estaban compuestas por 563 procuradores, entre la representación sindical, la familiar, la de corporaciones y los de designación directa del Jefe del Estado. De los procuradores de las Cortes franquistas, solamente 46 han alcanzado un escaño en las pasadas elecciones. Casi todos de la UCD y algunos pocos de AP.

Como detalle a adjuntar se puede decir que durante los veintiún primeros años, los españoles no tuvieron noticias directas de las sesiones de la Cámara, porque no se permitió la entrada en ella alos periodistas. De vez en cuando, las Cortes publicaban una nota oficial dando cuenta de los debates de algún proyecto de ley.

Un total de diecinueve procuradores ostentaron esta condición durante los 34 años de las Cortes, durante las diez legislaturas. Fueron estos: José Lus Arrese, Agustín Aznar, Raimundo Fernández Cuesta, José Finat y Escrivá de Romani, Alfonso Lafuente Chaos, Vicente García Ribes, José Antonio Girón, Francisco Labadie, Enrique Lamo de Espinosa, Alberto Martín Artajo, Dionisio Martín Sanz, Pedro Nieto Antúnez, Blas Pérez, Carlos Pinilla, Pilar Primo de Rivera, Tomás Romojaro, Diego Salas Pombo, Jesús Suevos y Rodrigo Vivar Téllez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de julio de 1977

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