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Sigue aplicándose la amnistía al mismo ritmo

Diego Elorrieta, triunfalmente recibido en su pueblo

Ayer llegaron a sus pueblos de origen: los primeros presos vascos amnistiados. Más de dos centenares de personas espetaban en la localidad vizcaína de Derio al viejo luchador Diego Elorrieta, que a duras penas pudo aguantar las lágrimas ante el recibimiento que le tributaron sus vecinos a la puerta de su pequeño bar, que tenía las persianas echadas.Una ikurriña de grandes proporciones flanqueaba la carretera entre pancartas de bienvenida y un cartelón que rezaba herriak askatuzaitu (el pueblo te ha liberado). Elorrieta había efectuado el viaje desde Madrid en un coche, en compañía de otro amnistiado, Landa, que desde Amorebieta se había dirigido a su pueblo natal de Guernica. A la llegada de Elorríeta un grupo de chistularis entonó el Eusko Gudari y la canción Batatxuna, mientras Elorrieta abrazaba emocionado a familiares y amigos. Un danzari bailó ante él el Aurresku de honor mientras se repetían gritos de Gora Euzkadi Ascatutá y Gora Euzkadi Sozialista.

Diego Elorrieta, natural de Derio, de 55 años, fue detenido en septiembre de 1973 por tenencia de explosivos, por lo que fue condenado a doce años de prisión por el Tribunal de Orden Público.

En Vitoria, y en las poblaciones de la margen izquierda del Nervión, se preparan también nuevos recibimientos populares para los últimos presos amnistiados, al tiempo que se espera la presencia de muchos de ellos en los próximos festivales vascos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de marzo de 1977

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