Eurovisión no es Europa
Un año tras otro se repite el Festival de Eurovisión, y nuestro acercamiento político a Europa se acompaña, cada vez más, por un creciente desinterés hacia manifestaciones que, como ésta, se convertían en sucedáneos algo pedestres de nuestra homologación continental. Reducido así a sus justos límites, el Festival de Eurovisión se transforma en un certamen poco afortunado donde la calidad musical brilla por su ausencia. Como medio promocional de artistas seguirá existiendo, y las compañías discográficas peleándose por incrustar en él sus peones. Este año de gracia ha sido elegida para representar a RTVE la canción de Fernando Arbex (Ariola): Enséñame a cantar. Veintitrés hombres justos decidieron asimismo que Miki (Ariola), sea el encargado de defenderla frente a un foro muy europeo y algo reticente. Dado que todavía no es conocido el tema, toda crítica o valoración del mismo deberá realizarla el respetable, que tendrá ocasión de escucharla en todo lugar y a todas horas. Si este mismo respetable, que es todo el país, no se indigna demasiado, ello querrá decir que ha sonado la flauta.


























































