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"Antonio Ramos 1963", dramatización de un problema laboral

Primer estreno de Miguel Signes

En el teatro nacional María Guerrero se estrenó anoche la obra «Antonio Ramos 1963», de Miguel Signes, bajo la dirección de Ricardo Lucía. Para esta obra, representada el año pasado en Salamanca y Alicante, se formó la cooperativa Compañía de Actores Unidos, compuesta por 26 actores, en la que participan también el autor y el director.«Antonio Ramos 1963», premio Albor de teatro, patrocinado por el Club de Amigos de la Unesco, es la primera obra que se estrena de Miguel Signes (Valencia, 1935), abogado, con residencia en Salamanca. En su producción dramática figuran «El bonito juego de los números», finalista del premio Valencia 1972, sobre la expulsión de los moriscos del reino de Valencia; «Unas pocas semanas y...», sobre los exiliados liberales del siglo XIX; «Rebus sic santibus», sobre la posición de los intelectuales ante el compromiso político; «El ayer y el hoy de 1966» y «Don Capitalista», sobre hechos ocurridos en España durante ese año.

«La obra «Antonio Ramos 1963» -declaró Miguel Signes a EL PAIS- es la dramatización de un problema laboral, en concreto un, accidente de trabajo. Son los distintos pasos o peripecias que sufre un obrero accidentado frente a las instituciones en su normal funcionamiento. No es una obra sicológica ni de estudios de caracteres; deliberadamente está pensada como una obra épica».

«Es un problema concreto -añade- pero inserto en un panorama amplio, como planteamiento general de los problemas laborales existentes en nuestro país. La realidad se traslada al escenario con una elaboración literaria. Tiene una estructura narrativa un tanto original, ya que en las sucesivas escenas el espectador recibe al mismo tiempo el desarrollo de la acción y la información de los hechos».

Los temas históricos propuestos en las obras de Miguel Signes no los limita en la forma de teatro documento. «Es difícil encuadrar el concepto de teatro documento. Trabajo sobre el material de un periodo histórico, me formo una opinión y la intento dar a través de una dramatización. Puede ser teatro histórico sólo por el tema. En mi obra sobre los moriscos no sólo me importa hablar de su expulsión, sino ofrecer lo que tiene interés ahora para nosotros; puede ocurrir que hoy en día se estén expulsando muchos moriscos del país».

La llegada de un nuevo autor al teatro español implica una toma de contacto real. «He visto y sigo viendo mal la situación de nuestro teatro. Voy muy poco al teatro porque me deprime. Creo que todo lo referente a la creación artística y literaria tiene una ubicación en el contexto social y político. En este sentido, lo que ha ocurrido en España es claro. El teatro es un arma impresionante y tiene un futuro enorme. Pienso que hay quejarse llevar por partidismos».

Por su parte, Ricardo Lucía, director de «Antonio Ramos 1963», declara que lleva pensando montar la obra desde hace diez años. «Hasta ahora no hubo empresarios que quisieran arriesgarse, por lo que hemos formado una cooperativa de profesionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 1977