Crítica:Crítica
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El mayo francés, condensado

En nuestros días, los sucesos sociales son cada vez más complejos. De ahí, la importancia de las monografías que tratan de analizar y explicar tales sucesos por la enseñanza que puedan encerrar respecto a errores pasados y proyectos de futuro.Sáenz de Miera, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid y director de la Fundación Universidad-Empresa, que tiene en su formación una enorme dosis de inquietud por los problemas sociales, ha conseguido con innegable mérito un magnífico ensayo sobre el Mayo del 68 francés. El mérito radica en la buena sistemática adoptada, en la serenidad de juicio y la claridad. Leyendo este libro puede decirse que no es uno más de los que se han escrito sobre el tema, sino una síntesis de todos ellos con abundantes apreciaciones personales.

La crisis social en mayo del 68, en Francia,

por Antonio Sáenz de Miera. 426 páginas. Ibérico Europea de Ediciones. Madrid, 1976.

La documentación es muy completa y prácticamente exhaustiva.

Como afirma en el prólogo J. D. Reynaud, la crisis del 68 reveló la distensión de los condicionamientos sociales de base económica por el hecho de la elevación del nivel de vida y pleno empleo, la sacudida de las jerarquías y de las normas que de aquella se sigue, el deslizamiento del poder en las fábricas hacia los talleres y en la sociedad hacia el individuo medio.

En efecto. La crisis del 68 aportó más de revelación de situaciones de hecho más o menos inaprehensibles, pero reales, que datos de novedad social. Corno muy bien dice Delors, citado en el libro,«no bay ejemplo histórico en el que cuando los poderes no intentan el diálogo social la salida no se produzca por medio de una explosión". La frase, muy certera, creo es de una gran actualidad en nuestro país. Y si bien, en el mayo francés la personalidad de De Gaulle logró con su discurso del 30 de junio, dar fin a los sucesos en las fábricas y en las calles, debe pensarse en qué hubiera ocurrido de no existir tal persona o de lo que puede ocurrir en cualquier país en que no funcionen los resortes de un poder democrático y por ende fuerte.

En los sucesos todo se mezcló, y lo que en un comienzo fue universitario, acabó en sindical y político. Como bien demuestra Sáenz de Miera, nunca se pensó en una «toma del Poder». pues no había una alternativa global de izquierdas, en el campo político, pero el Poder sí tomó conciencia -y medidas- de que muchas cosas habían cambiado. El realismo en política es la mejor medicina, siempre que se llegue a tiempo.

Aunque la obra se refiera al tema con que se titula, tiene tal riqueza de observaciones y citas, que posee gran interés para nuestro país y más en los actuales momentos. No se trata tanto de que los sucesos del 68 trajeran novedades importantes en el terreno político-social, sino que reveló algo muy antiguo, como es eque el apoltronamiento, la desatención de los problemas, el dejar al tiempo al arreglo de las tensiones de nuestro tenso mundo, es capaz de dar al traste, con violencia y repentinamente, toda una organización social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de octubre de 1976.

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