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Presentación del primer disco de "La Bullonera"

Tras un largo paréntesis de prohibiciones y una trabajosa negociación de las canciones «proscritas» desde hace mucho tiempo, por fin la semana pasada fue presentado en Zaragoza el primer disco del grupo aragonés La Bullonera.

El grupo nació en 1971, y desde entonces viene recorriendo, palmo a palmo, la geografía aragonesa con la convicción de que la canción, es una herramienta más de lucha ideológica. A La Bullonera, para poder entender íntegramente su naturaleza, hay que situarlo en el contexto de ese nuevo Aragón que ha comenzado a dejarse ver y oír en los últimos años (primeros pasos del cantante Labordeta, la eclosión del periódico quincenal Andalan, la necesidad de los regadíos, las centrales nucleares, las bases USA, la emigración y, muy especialmente, el polémico trasvase del Ebro). La primera canción del álbum es ya una auténtica declaración de intenciones: «No hemos venido aquí para deciros que está dura la vida aquí debajo/para eso está el jornal, la ley, el palo/por eso la miseria, el herido, el condenao /.Venimos, simplemente, a trabajar como uno más, a arrimar el hombro al tajo/esta es nuestra herramienta: nuestras voces/esta es nuestra canción: nuestro trabajo.»

El grupo es, quizá, el que más ha investigado las raíces profundas del folklore aragonés -no sólo la jota-, como base de la estructura rítmica, pero dotándolo de un fuerte contenido ideológico al mismo tiempo que limpiándolo del tópico cazurro y chascarrillero. «Ya estamos hartos, señores/de aquí no sale una jota, que no cante las verdades de esta tierra medio rota.»

Catorce canciones -muchas de ellas prohibidas hasta última hora- componen este hermoso disco que ha servido, además, para qué el público aragonés entablase conocimiento con una serie de jóvenes músicos de la tierra que intervienen en la grabación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 1976