Cinematografías marginales en la "Muestra" de Pesaro
Actas de Marusia, filme realizado en México por el chileno Miguel Littin, clausuró la XII Mostra Internazionale del Nuevo Cinema de Pesaro. La Mostra, que en estas últimas ediciones se ha caracterizado por su aproximación a cinematografías tercermundistas y, muy especialmente, a las latinoamericanas, presentó en esta ocasión un amplio muestrario del cine mexicano.Los filmes Maten al león, La vida cambia, La pasión según Berenice, La casa del sur, fueron presentados por sus realizadores, Jaime Hermosillo, Sergio OIhovich, J. Torres.
De Egipto se visionaron 13 filmes, gran parte de ellos revisados en la pasada edición del certamen de Cine de Autor de Benalmádena. Otras cinematografías árabes presentes en la Mostra fueron la argelina, con Noua, de A. Tolbi; Siria con Kafir Kassen, de B. Alauíe -filme premiado en la última edición de Benalmádena-, la tunecina, con Loas embajadores, de M. Ktari y una amplia reseña de documentales de la OLP.
Otra parte importante la ocupó una reseña personal sobre Alexander Kluge, que incluía sus últimas producciones, como Der Starke Ferdinand (Fernando el duro).
Quizá uno de los filmes más esperados y mejor acogidos fue Fortini Cani, último de los realizados por Jean-Marie Straub y Danielle Huillet, Otras cintas aisladas que interesaron especialmente al público de Pesaro fueron: La última cena, del cubano Tomás G. Alea y Dios, patria y autoridad, del portugués Ruy Simoes.
Estuvieron presentes los realizadores chilenos Miguel Littin y Patricio Guzmán, que presentó la segunda parte de su trilogía, La batalla de Chile, documento que ilustra los últimos momentos del Gobierno de la Unidad Popular hasta el golpe fascista de la Junta Militar que encabezaba Pinochet. El corazón de Corvalán, del soviético Roman Karmen, La cantata de Chile, de Humberto Solas, y Un minuto de oscuridad y Problemas de dinero, de Heynowski y Scheumam, producidos por la Alemania democrática completaron la visión sobre Chile ayer y hoy.
Cabe señalar la importancia de los continuos debates que sostuvieron realizadores, críticos y un público interesado, al demostrar de nuevo que la Mostra de Pesaro en su XII edición sigue siendo uno de los pocos certámenes capaces de propiciar el encuentro de todos aquellos cineastas interesados y estudiosos con las cinematografías más marginales.
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