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Tribuna:

¿De Nicolás I a Nicolás II?

Al cumplirse el 32 aniversario de la creación del Estado comunista rumano, el régimen se muestra decidido a desarrollar en plenitud dos de sus características más importantes de los últimos siete años: por un lado, la apertura comercial hacia Occidente, sobre todo los Estados Unidos, y por el otro, el funcionamiento de los mecanismos de restricción informativa y la consolidación del poder personal del señor Ceaucescu, el «protector», cuyo hijo Nicolás (lleva el mismo nombre que su padre) está siendo preparado, según fuentes soviéticas, chinas, norteamericanas y alemanas, para sucederle algún día en la jefatura del Estado. Si el proyecto cuaja, la teoría -y la praxis- marxista contemporánea tendrán que contar en adelante con el elemento dinástico, lo que sin duda resultará verdaderamente revolucionario. Después de Nicolás I, Nicolás II. ¿Luego, quizás, la revolución de octubre?Comercio con los Estados Unidos

Mientras el señor Ceaucescu impulsa la reivindicación territorial histórica frente a la Unión Soviética y Hungría, base de su presunta «Independencia» en el contexto del Pacto de Varsovia -un diario de Bucarest en lengua alemana acaba de recoger la entrevista de EL PAIS con el señor Carrillo-, el comercio de Rumania con los Estados Unidos está entrando en una etapa de florecimiento. Este año el intercambio alcanzará un valor de 450 millones de dólares. y en 1980 llegará, según los propios rumanos, a 1.000 millones. Simultáneamente, Bucarest está a punto de concluir un acuerdo con la General Motors por el cual se producirá en Rumania un automóvil que será una mezcla del Vega norteamericano y del Opel alemán. La general Motors prevé una inversión inicial de 125 millones de dólares.

El rumor, una institución

Al parecer, este acuerdo había sido alentado personalmente por el señor Ceaucescu, quien, a sus cincuenta y ocho años, además de ser el hombre de Estado más joven de la órbita socialista es también el más trabajador -presidente de la República, jefe del partido y titular del Consejo de Defensa Nacional, todo pasa prácticamente por sus manos-. Ultimamente interviene también en el área económica. Sin embargo, los problemas no faltan, especialmente los generados por la ampliación del sistema restrictivo de la información, que hoy es, con el de la URSS, el más férreo del Este de Europa.

Tal circunstancia, doblemente grave pues coincide con una carencia casi absoluta de turismo rumano al exterior -por falta de divisas, afirman las autoridades-, ha institucionalizado el rumor. Así, por ejemplo, la movilización del Ejército en mayo pasado, sobre la que no se dio ninguna noticia oficial, provocó una ola de pánico y cientos de miles de personas intentaron en dos días aprovisionarse, de alimentos para dos meses. Entre los principales rumores que han corrido por Bucarest en las últimas semanas se cuentan los siguientes:

1. Asesinato del embajador rumano en Bulgaria.

2. Secuestro, por los soviéticos, de la gimnasta Nadia Comaneci, en las Olimpiadas de Montreal.

3. Detención de un espía soviético en Bucarest.

4. Plan gubernamental para el suministro de emergencia de pan, pastas y conservas ante la «Inminencia de una guerra».

5. Muerte de un soldado rumano en la frontera con la zona soviética de la Besarabia.

Entretanto, las fricciones con la URSS y con Hungría se han agudizado bastante, luego de la publicación de la obra «Vida política en Rumania de 1918 a 1921», de Ion Ardeleanu y Mircea Musat. En este libro que habría contado con el patrocinio personal de Ceaucescu, se cuenta la historia de la recuperación, al fin de la primera guerra mundial, de los territorios robados a la madre patria por el imperio austrohúngaro, y ahora, desde el fin de la segunda guerra mundial en manos de la URSS. La indirecta no ha podido ser más directa. Si las previsiones sucesorias se cumplen, Nicolás II tendrá que trabajar, por lo menos, tanto como su padre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de agosto de 1976

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