Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Autorizado el aborto para las gestantes de Seveso

Las autoridades regionales lombardas han decidido autorizar el aborto terapéutico a las mujeres embarazadas de la región de Seveso (Milán), afectadas por la nube del gas TCDD, expandido al saltar una válvula de seguridad en una fábrica, Icmesa, situada en el pueblecito de Meda. La autorización del aborto, en prevención de posibles malformaciones congénitas producidas por el peligroso producto en los niños que nacerían de las madres gestantes, plantea un problema humano, científico, moral y político. Alfonso García Pérez y Neliana Tersigni redactaron la información sobre este hecho de posible resonancia futura.

Al conocerse poco a poco los tremendos efectos de la algodonosa nube de gas que apareció un día sobre los ciudadanos de Meda, Seveso, Cesano, y otras localidades próximas a Milán, el espectro de riesgos ha aumentado. Entre ellos, uno más y no pequeño: los niños de las mujeres gestantes afectadas por el gas podrían nacer con malformaciones congénitas.Se planteó entonces en el lugar, de un modo espontáneo primero y apremiante después, la posibilidad de hacer abortar a las futuras madres afectadas. En casos especiales, el aborto terapéutico está previsto en la legislación italiana. En la junta regional lombarda y en el Parlamento se alzaron entonces algunas voces pidiendo al Gobierno una ley especial abortista para las mujeres perjudicadas que lo deseen. El Consejo de Ministros adoptó una serie de medidas para intentar paliar la catástrofe, pero el aborto no figuraba entre ellas.

Las autoridades regionales lombardas, reunidas entonces al apremio de la inmediatez del problema, han decidido autorizar el aborto terapéutico a las mujeres intoxicadas por la nube de gas. Llegaron a su conclusión anteanoche, tras días de polémica, y después de haber examinado el informe de la comisión médica regional, que ha dictaminado los peligros, sobre los fetos en formación, de la dioxina, presente en el gas dispersado.

El responsable sanitario regional, Vittorio Rivolta, ha anunciado oficialmente a las madres angustiadas que «todas las mujeres de la región embarazadas, tras una visita obstétrica y una entrevista con el psicólogo podrán abortar». Las personas que se consideran afectadas gravemente por -el gas son del orden de las novecientas. En la región existen actualmente unas trescientas mujeres gestantes.

Generación de «monstruos»

En un documento publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) se indica que «los textos legales más restrictivos permiten únicamente intervenir en el caso en que la interrupción del embarazo sea necesaria para salvar la vida de la mujer encinta. La noción médica de salvaguardar la vida ha sido frecuentemente extendida a la de la preservación de la salud de la mujer, entendiendo como salud no sólo la física sino también la psíquica». La mayoría de los autores señalan la imprecisión de términos como «prevenir un riesgo» o el de «salud física y mental». Por consiguiente se plantean al médico grandes problemas de interpretación.

Por otra parte, algunos autores se refieren constantemente al preámbulo de la constitución de la OMS para definir lo que es salud. Ahora bien, en el caso que afecta a la región italiana, devastada por la tragedia de la dioxina, la cuestión es más simple que la de la salud de la madre: primero se dijo que los fetos corrían riesgos de malformaciones durante los tres primeros meses del embarazo de la mujer. Pero más tarde los médicos han acentuado su alarma: el peligro parece extendido a todo el tiempo que dura la gestación.

Parece además, que hombres y mujeres contaminados por el gas TCDD verán sus testículos y sus ovarios afectados por mucho tiempo, quizá para toda la vida. Se trata de una alteración que pudiera ser cromosórnica, En ese caso, los espermatozoides masculinos y el óvulo femenino dejarían de ser las normales células integrantes del zigoto, del que parte todo organismo humano, para convertirse en células alteradas generadoras de organismos monstruosos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de agosto de 1976

Más información

  • La decisión reabre la polémica italiana sobre la interrupción del embarazo