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Secuestro del presidente de la DC italiana

Estupor en los Gobiernos europeos

Adolfo Suárez, presidente del Gobierno español, dirigió ayer un mensaje de condolencia a su colega italiano, Giulio Andreotti, por los sucesos en los cuales fue secuestrado el presidente demócrata-cristiano italiano y asesinados los cinco policías de su escolta. El texto, que califica de brutales los hechos, concluye con un voto para que se encuentre un desenlace feliz. De todas las capitales europeas llegaron también mensajes gubernamentales de condolencia por el secuestro. Asimismo, a la capital italiana afluyen comunicados de partidos políticos y entidades cívicas de todo el mundo, en los que se condenan los sangrientos hechos.Inmediatamente después de confirmarse el secuestro, el Vaticano, a través de un portavoz, dio a conocer la pesadumbre Y la conmoción causada por los sucesos en el Pontífice y en la comunidad cristiana, mientras que aludía a una reciente cita de Pablo VI sobre la espiral de violencia que se registra en toda Italia.

Simultáneamente llegaba a Roma un mensaje del presidente de la V República francesa, Valery Giscard d'Estaing, que reprobó el secuestro de Aldo Moro y el asesinato de su escolta, al tiempo que comunicaba la solidaridad del pueblo francés con el italiano «en esta prueba que ahora sufre el pueblo de Italia».

Desde la capital belga, el secretario general de la Alianza Atlántica, Josep Luns, envió su condolencia y la de la organización que preside, mediante el embajador italiano ante la OTAN, Catalano de Melilli. Mientras, el Foreign Office británico se pronunciaba en términos similares.

También se recibieron en la capital italiana comunicados de partidos democristianos europeos como el germano-federal y varios sectores de las distintas secciones españolas, como la encabezada por el catalán Antón Canyellas y el madrileño José Luis Merino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de agosto de 1976