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"Oposición a lo pasivo, a lo ineficaz, a lo caducado", dice el profesor Vian

«Si mi nombre ha sonado a oposición, ha de entenderse como oposición a lo pasivo, a lo ineficaz, a lo revenido, a lo caducado; no trato de mostrar una oposición sistemática e irracional contra nada ni contra nadie, sino de dar a nuestra Universidad los fines olvidados, sin renunciar a lo que debe ser, pero sin exigir lo que objetivamente sabemos que hoy no es posible realizar o que no es de nuestra incumbencia», dijo el nuevo rector de la Universidad Complutense, Angel Vián, en su toma de posesión, celebrada en el rectorado a primera hora de la tarde de ayer. Al acto asistieron el ministro de Educación y Ciencia, el de Comercio, y varios directores generales.El profesor Vián, tras unas palabras del rector saliente, profesor González Alvarez, quien puso de manifiesto que «hoy se cierra una larga serie de rectores impuestos a la Universidad Complutense por el Ministerio de Educación y Ciencia y se inaugura la nueva serie de rectores propuestos al Ministerio por la Universidad», dijo también que se ratificaba en los planteamientos de la candidatura llamada democrática que fue suscrita por ocho decanos.

Asimismo, el nuevo rector manifestó que en la Universidad había de ser posible la colaboración entre plurales y «huelga que explique que cuando me refiero a todos, pienso con particular empeño, señor ministro, en los que fueron apartados de la Universidad sin razones bastantes en otros momentos, que permanecen alejados de nuestros claustros, sin razón alguna, hoy».

El profesor Vián abogó también por la participación, libertad y autonomía «y, miel sobre hojuelas, señor ministro, si además de autonomía hay contención legislativa para que podamos digerir lo mucho que aún no hemos podido ni siquiera ensalivar y deglutir».

El nuevo rector aludió también a una próxima redacción de los estatutos de la Universidad, según los cuales se cubrirán todos los cargos universitarios afectados, «quede claro, pues, que si quien os había no puede garantizaros su eficacia, si que está en disposición de compensaros anunciándoos su posible y probable brevedad».

Habló en último lugar el ministro de Educación y Ciencia, Aurelio Menéndez, quien tras saludar a los rectores saliente y entrante, dijo que «en circunstancias históricas, como las que nos está tocando vivir, la Universidad ha de tener muy clara conciencia de que su primacía en la consecución de la concordia nacional, constituye una de sus altas misiones y un ineludible deber». El ministro afirmó también que «la Universidad es y será siempre una institución desarmada. Nunca poseerá otros instrumentos que no sean las ideas, el esfuerzo investigador, el saber recibido o conquistado, la crítica serena tan necesaria en todo quehacer intelectual... Por eso entiendo que el deber me obliga ahora a subrayar la grave responsabilidad histórica que en este momento crítico y esperanzador de nuestro país pueden contraer quienes, no importa desde dónde y con qué fines, renuncien al respeto; la tolerancia y la libertad para servirse de otras armas ajenas al quehacer universitario».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1976

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