TENIS | WIMBLEDON
Columna
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Un aplauso a la responsabilidad

Sin la obligatoriedad de hacerse el test y conociendo las consecuencias que un resultado positivo les acarrearía, creo que es justo destacar la honestidad de Cilic y Berrettini

Marin Cilic saca durante un entrenamiento de la semana pasada en Wimbledon.
Marin Cilic saca durante un entrenamiento de la semana pasada en Wimbledon.DPA vía Europa Press (Europa Press)

Completada ya enteramente la primera ronda de Wimbledon y la mitad de la segunda, el balance de españoles que han logrado sortear la barrera no ha sido muy positivo. De los 14 participantes del cuadro masculino, solamente tres han superado el corte.

En el cuadro femenino, los desenlaces no han dado mejores resultados. De las cinco jugadoras que iniciaron la competición, solamente dos siguen en liza. Sorprendente ha sido, una vez más, la eliminación de Garbiñe Muguruza ante la belga Greet Minnen, la 88ª del ranking. La española sigue acusando esa falta de confianza necesaria, poco acorde además a su gran calidad, para enfrentar los encuentros. Confío en que será capaz de recuperar esa tranquilidad perdida y en que nos dará más alegrías en el último Grand Slam del año.

Más allá de estos resultados, hay dos temas que me han llamado la atención en estos primeros días. Las quejas de Nick Kyrgios sobre la lentitud de las pistas y del consiguiente exceso de peloteos. Y, por otra parte, las bajas por covid-19 de Marian Cilic y Matteo Berrettini.

En cuanto a los siempre curiosos comentarios del australiano y aceptando, por supuesto, que cada cual pueda expresar su opinión y defender sus preferencias, no me cabe duda de que uno de los objetivos más importantes de los dirigentes de cada torneo importante es el de velar por la vistosidad o espectacularidad del juego. En los deportes colectivos, el aficionado suele tomar partido más o menos apasionado, por uno u otro equipo. Y ese simple hecho nada banal, recompensa con creces que no siempre los duelos sean de gran calidad. El apoyo asegurado compensa, incluso, las actuaciones menos brillantes.

El tenis, en cambio, necesita ser más llamativo y atractivo para seguir captando la atención de sus aficionados. Particularmente, creo que esto solo es posible cuando los intercambios son más prolongados y se producen menos interrupciones en el juego. Las puntos espectaculares, si son excesivamente aislados, pocas veces logran enardecer al público. Si atendemos a los highlights, de general consumo entre los jóvenes aficionados, veremos que son pocas las veces en que se eligen intercambios cortos o saques demoledores.

Las jugadas más aplaudidas y visionadas son las que suelen acabar con un golpe magistral después de un intenso peloteo. Siendo esto así, me parece del todo lógico que tanto los organizadores como los dirigentes hagan caso a estos datos y procuren favorecer este tipo de jugadas que, seguramente, consolidarán el fervor de los aficionados. Yo no solamente valoro el esfuerzo muy positivamente, sino que además desearía que tomaran más medidas en esta misma dirección.

Y para terminar con la otra cuestión que ha captado mi atención, lamento las dos bajas mencionadas más arriba, por mucho que despejen algo el camino de mi sobrino, aunque también aplaudo su honesta decisión.

Sin la obligatoriedad de hacerse el test y conociendo las consecuencias que un resultado positivo les acarrearía, creo que es justo destacar su ejercicio de responsabilidad. Parece que no ocurrió así durante el reciente torneo de Roland Garros, si atendemos a las palabras de Alize Cornet, que se refirió a posibles contagios velados o, solamente supuestos, ya que allí someterse al diagnóstico tampoco era una obligatoriedad. Esperemos que no surjan más casos, ni de covid, ni por unas cuantas rondas, de más bajas.

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