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En Termas, Márquez tiene el control

El piloto de Honda exhibe su ritmo en el circuito argentino mientras su compañero Lorenzo queda penúltimo

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Marc Márquez, en el circuito de Termas de Río Hondo. EFE

En Termas de Río Hondo, en ese trazado tan técnico, algo sucio en las primeras jornadas de entrenamiento, con más curvas a la derecha que a la izquierda, por bien que estas últimas sean las que más exigen a los neumáticos, la vuelta rápida no parece tener un propietario claro. Nada que ver si uno echa un vistazo a los tiempos, al vuelta a vuelta, eso que llamamos ritmo y que es lo que permite a los pilotos ganar carreras. Ahí, el dueño de Termas es Marc Márquez, por mucho que guarde de este circuito tantos recuerdos dulces como amargos, especialmente amargos los del último año, cuando fue sancionado hasta en tres ocasiones.

El campeón del mundo ha ganado el GP de Argentina en dos ocasiones, en las otras tres ha terminado sin puntos. Claro que eso no habla de su velocidad, sino de su ímpetu. Y ahora que se dice más maduro tratará de que se imponga la primera.

Los últimos cinco minutos de la segunda sesión libre de este viernes tuvo tantos aspirantes y tan variopintos a llevarse el mejor tiempo, que Márquez optó por borrarse de la pelea. “Hacer una vuelta rápida aquí no es tan difícil como en Qatar, las curvas son lentas y hay una sola línea, la diferencia hay que marcarla en el ritmo de carrera”, decía al concluir la jornada.

El piloto de Honda, que había dominado toda la sesión, al igual que había hecho por la mañana, cómodo como se siente en una pista falta de agarre, libre para las derrapadas, decidió no poner una goma trasera nueva. Confiado como estaba en que nada haría peligrar su presencia en el top 10, el que da acceso a la Q2 del sábado. Y así fue. Aunque por los pelos. Le rebasaron hasta siete pilotos: Dovizioso, que con deflector de la Ducati (ahora legal) o sin él, sigue presentándose como el rival a batir, Miller, Viñales —con problemas de agarre, solo mejoró al meter la goma blanda—, Crutchlow, el novato Quartararo, Rossi y Rins.

Pero el 93 ni se inmutó. “La estrategia ideal es la misma que seguíamos los viernes del año pasado: trabajar para la carrera, olvidarse de los tiempos, de la pole y de la clasificación y centrarse en trabajar para el domingo. Hay pistas en las que, por condiciones climáticas, sí que hay que asegurar un buen puesto el viernes, aquí no. Aunque pensaba que estaría quinto o sexto, y al final por poco no nos quedamos fuera de los diez primeros”, señaló.

Márquez apenas tiene rival en Termas. Para desgracia de su compañero Lorenzo, 21º al término de la sesión (a menos de un segundo, eso sí; la igualdad es máxima en la categoría) en una práctica con 22 pilotos. Su muñeca —todavía no está recuperada, dice— y la falta de horas con la nueva moto le dejan, de momento, muy lejos de sus expectativas. Y de las de todos.

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