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Boca lleva la final de la Copa Libertadores contra River a los despachos de la Conmebol

El presidente del club, Daniel Angelici, pide los puntos tras el ataque de hinchas millonarios a los jugadores xeneizes

El entrenador de Boca, Barros Schelotto, y el presidente del club, Daniel Angelici.
El entrenador de Boca, Barros Schelotto, y el presidente del club, Daniel Angelici. AFP

El partido más argentino del mundo recién empezaba a salir de sus horas más violentas cuando el presidente de Boca, Daniel Angelici, anunció que la final pasará a jugarse en los despachos de la Conmebol. “Esperamos que la Conmebol nos conteste el expediente que presentamos formalmente con los artículos del estatuto que se incumplieron (el sábado)”, comunicó el dirigente este domingo en una breve conferencia de prensa, a la que dos horas después le siguió una encendida respuesta de su par de River, Rodolfo D’Onofrio, quien manifestó su “sorpresa” por el reclamo. En el medio del contrapunto entre los clubes, el entrenador Guillermo Barros Schelotto ratificó que si Boca hubiese salido a la cancha este sábado o domingo lo habría hecho “en desventaja deportiva”.

“Le entregamos a la Conmebol la transcripción exacta a de lo que pasó, con los informes médicos y policiales, y toda la reglamentación de la Conmebol”, dijo Angelici, que aunque no lo hizo explícito, pretende que River sea sancionado con la pérdida de puntos por el ataque al futbolista Pablo Pérez y en consecuencia Boca sea declarado ganador de la Copa Libertadores sin que se juegue la revancha del empate 2-2 en la ida.

“Soy de los que piensan que los partidos se ganan dentro y fuera de la cancha, pero también tengo la responsabilidad de ser el presidente del club. Muchas veces tengo que privarme de lo que pienso y aferrarme a un estatuto. Hicimos la presentación invocando los artículos que no se cumplieron ayer (el sábado) y ahora esperamos que la Conmebol nos conteste el expediente”, explicó Angelici.

El reclamo de Boca encendió la respuesta del presidente de River, que pareció sentir que Angelici rompía el pacto de caballeros que habían firmado 24 horas atrás, en el que los dos clubes se comprometían a jugar el partido. “Tengo una gran sorpresa, porque ayer hubo un acuerdo para que Boca no jugara”, dijo D’Onofrio. “La FIFA lo obligaba a jugar y nosotros, respetuosamente, dijimos que no queríamos ninguna ventaja deportiva. Alejandro Domínguez (presidente de la Conmebol) siempre me habló de postergar y no de suspender. El martes nos vamos a juntar (en Asunción, sede del organismo del fútbol sudamericano) para ver en qué día y en qué hora se juega, pero no tengo dudas de que será en cancha de River y con gente”, agregó el presidente de River.

En referencia al salvajismo del sábado, Angelici señaló: “Sufrimos una agresión inusual. Teníamos futbolistas que no podían jugar, con problemas visuales y de respiración. Hubo que aplicarles medicina que autorizó la Conmebol, como corticoides. Y a los problemas físicos hay que agregarle las consecuencias psíquicas”. También el entrenador de Boca remarcó que, de haberse jugado la final en esas condiciones, habría sido injusto para su equipo. "No es necesario que les cuente lo feo que vivimos en el colectivo y los vestuarios, ya lo vieron en los videos. Estábamos en desventaja ayer (por el sábado) y estábamos en desventaja hoy (domingo), y lo mejor para Boca era no jugar porque no estábamos como River. Desde lo deportivo estábamos en desventaja. Lo que vivimos no tiene que ver con una fiesta del fútbol”, dijo Barros Schelotto.

Respecto a las fallas del operativo de seguridad, que el sábado permitió que el colectivo de Boca llegara al Monumental por una calle atestada por hinchas de River, el Jefe de Gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, apuntó a los barras bravas: “La responsabilidad del operativo es de la Policía de la Ciudad, donde colaboraron fuerzas federales. Esto se podría haber hecho mucho mejor (…), pero el problema de acá se llama las barras bravas, que son mafias enquistadas en el fútbol hace más de 50 años, que son los que generan estos incidentes”.

A la distancia, desde México, Diego Maradona criticó por lo sucedido a uno de sus habituales enemigos, el presidente Mauricio Macri. “Es lamentable, no tenemos respeto por nada, es un terror salir a la cancha. En Argentina no hay seguridad, hay robos, la gente no come. La Argentina es un volcán que puede estallar en cualquier momento, total Macri está en plena Polinesia o en un cualquier otro lado, menos en la presidencia que prometió", dijo el entrenador de Dorados, de la Segunda de México, cuya palabra no podía faltar en el más argentino de los partidos.

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