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Coordinado por Anatxu Zabalbeascoa

Sombrero nuevo para casa vieja

Esta reforma en San Cugat (Barcelona) mezcla materiales, cálculos estructurales e historia para ampliar una vivienda actualizándola sin traicionarla

Vivienda de Manuel Bailo y Rosa Rull en Sant Cugat (Barcelona).
Vivienda de Manuel Bailo y Rosa Rull en Sant Cugat (Barcelona).Addarquitectura

Lo más básico de la sostenibilidad, el grado cero, es conservar lo existente. De esa premisa partieron los arquitectos Manuel Bailo y Rosa Rull: ampliarían sumando un nuevo cuerpo, destacarían la nueva presencia al tiempo que la unirían a lo existente. Ellos lo resumen como hacer “una casa vieja con sombrero nuevo”. Pero conviene aclarar que, en ese caso, se trata de un sombrero con el ala amplia y ladeada. No uno que corona, sino un tocado que protege. Un gorro que altera la fisonomía de la vivienda colocándose también de lado. La ampliación ocupa así las terrazas y suma una nueva planta, de estructura de madera forrada en zinc, a la casa original de ladrillo, estructura metálica y forjado de vigas de hormigón. “Una operación de lifting geométrico”, describe Bailo.

Y es que la casa amplía una de las cinco viviendas que el arquitecto Juan Antonio Ballesteros diseñó para la familia Muth en Sant Cugat en 1980. La idea de la familia fue construir una casa para cada uno de los hijos junto a la vivienda familiar. El plan consistió en alquilarlas mientras los hijos crecían. Había, por lo tanto, una identidad de conjunto –conseguida con el uso del ladrillo- y una escala compensada –resultado de que la suma de dos pequeñas ocupaba una huella similar a la casa grande. Así, las cubiertas inclinadas de teja árabe roja o las sencillas bajantes de chapa metálica también roja, eran elementos comunes en medio de un arbolado centenario y vistas a la montaña de Collserola, que se conservan. En ese paraje, el ladrillo sigue cosiendo todo el conjunto.

Detalles del interior de la vivienda tras la reforma.
Detalles del interior de la vivienda tras la reforma.Addarquitectura

Y, sin embargo, una de las cuatro casas pequeñas ya no es solo de ladrillo. Y ha dejado de ser pequeña. La nueva vida de la casa no afecta a su pasado: el conjunto original de obra vista proyectado por Ballesteros. Actualiza, sin embargo, lo que aquella vivienda no dejaba ver: la estructura de pilares metálicos y forjados de vigas de hormigón con casetones de hormigón que han sido reforzados con nuevos pilares de sección circular. Es este refuerzo estructural lo que, como el propio sombrero-cubierta, es decir, como si fuera un ornamento, lejos de esconderse, habla de la ampliación. ¿Por qué? Porque ha sido esa solución excéntrica, de doblar los pilares metálicos existentes, la que ha permitido mantener el ladrillo original al liberar las fachadas de la nueva carga que supone el sombrero de madera y zinc.

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