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Polémica en Alemania por las críticas a Israel durante la gala de entrega de premios de la Berlinale

“Las declaraciones fueron alarmantemente parciales y se caracterizaron por un profundo odio”, declaró la ministra de Cultura alemana, Claudia Roth

El director palestino Basel Adra y el israelí Yuval Abraham durante su discurso al recibir el premio al mejor documental por 'No Other Land' en la Berlinale, el pasado 24 de febrero.
El director palestino Basel Adra y el israelí Yuval Abraham durante su discurso al recibir el premio al mejor documental por 'No Other Land' en la Berlinale, el pasado 24 de febrero.Anadolu (Anadolu via Getty Images)

La Berlinale se ha convertido en el centro de fuertes críticas en todo Alemania después de que varios de los galardonados durante la ceremonia de entrega de premios aprovecharan sus discursos de agradecimiento para mostrar su solidaridad con Gaza y lanzar acusaciones contra Israel, pero sin mencionar el terrorismo de Hamás. De esta manera, el festival internacional de cine de Berlín, que empezó con la polémica por haber invitado a políticos de la ultraderecha (a los que posteriormente tuvo que revocar las invitaciones), cierra también envuelto en duras críticas.

Las acusaciones de antisemitismo provienen de casi todo el espectro político de Alemania, desde los Verdes, socialdemócratas, conservadores hasta la ultraderecha, así como desde los principales medios de comunicación del país, alguno de los cuales, como el diario Süddeutsche Zeitung, no dudó en titular en portada: “La vergüenza de Berlín”.

El centro de la polémica se basa en dos discursos de la ceremonia del sábado. Por un lado, el del director de cine estadounidense Ben Russel, codirector junto a Guillaume Cailleau del filme Direct Action, distinguida como mejor película dentro de la sección Encounters y con una mención especial en la categoría de mejor documental. Rusel, ataviado con el pañuelo palestino, calificó de genocidio lo que estaba sucediendo en Gaza.

Por otro lado, también han sido criticadas las palabras de los cineastas Basel Adra y Yuvak Abraham, palestino e israelí respectivamente y miembros del colectivo de cineastas que han dirigido No Other Land, ganadora del premio al Mejor documental y que trata sobre la política de asentamientos en Cisjordania. “Estamos aquí, ante vosotros, ambos tenemos la misma edad, yo soy israelí y Basel es palestino, y en dos días volveremos a una tierra en la que no somos iguales”, dijo Yuval Abraham durante la ceremonia. “Yo vivo en un régimen civil y Basel en un régimen militar. Vivimos a 30 minutos el uno del otro, pero yo tengo derecho a voto y Basel no lo tiene. Yo puedo moverme libremente por el país, pero Basel, como millones de palestinos, está atrapado en Cisjordania. Esta situación de Apartheid entre los dos, esta desigualdad tiene que terminar”, agregó Abraham, que asegura haber recibido amenazas de muerte por su discurso.

“Es muy, muy difícil para mí celebrar algo mientras decenas de miles de mi gente están siendo asesinadas en Gaza en este momento”, dijo por su parte Adra en el escenario. Y añadió: “Como estoy aquí en Berlín, me gustaría pedirle a Alemania que haga una cosa: respetar los llamamientos de la ONU y dejar de enviar armas a Israel”.

Hubo otras peticiones de alto el fuego en discursos, carteles colgados en las espaldas de los invitados a la ceremonia y actos, pero son estas dos intervenciones las que han centrado todas las críticas. El domingo, los responsables del certamen aseguraron que los discursos de los premiados no les representan, pero que los respetan junto a su libertad de expresión, algo que para muchas voces en Alemania no es suficiente. La ministra de cultura, Claudia Roth, anunció este lunes que revisará estos incidentes junto con el alcalde de Berlín, Kai Wegner, para ver cómo evitar que algo así pueda volver a pasar en el futuro.

“Las declaraciones durante la gala de entrega de premios de la Berlinale el sábado por la noche fueron alarmantemente parciales y se caracterizaron por un profundo odio hacia Israel”, declaró la ministra de Cultura, Claudia Roth. “No es aceptable que, en una noche como esta, los cineastas internacionales no mencionen el brutal ataque terrorista de Hamás contra más de mil personas que vivían pacíficamente y celebraban en un festival y su cruel asesinato, ni digan una palabra sobre los más de 130 rehenes que todavía están en poder de Hamás”, agregó.

Su postura fue respaldada por el propio canciller Olaf Scholz, que condenó a través de una portavoz las declaraciones de los cineastas. “Scholz está de acuerdo en que no se puede permitir que se mantenga una posición tan unilateral”, afirmó una portavoz del Gobierno alemán, que recordó la importancia de recordar el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre.

No es la primera vez que la cultura se convierte en centro de críticas, ni seguramente será la última. En 2022, la famosa exposición de arte contemporáneo Documenta se vio obligada a tapar una obra de un grupo de artistas indonesios que había provocado polémica por contener imágenes antisemitas y abrió todo un debate en el país sobre dónde está el limite entre la libertad artística y la protesta política. La relativización del Holocausto y las actitudes antisemitas en general están muy vigiladas en Alemania, donde es una cuestión con especiales connotaciones por su historia del siglo XX.

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