Pedro Jorge Marques, dentista portugués, ‘hermano’ y apoderado de Morante de la Puebla

Amigo íntimo del torero y su familia, tímido en apariencia y maneras exquisitas, no responde a la imagen tradicional del taurino español

Pedro Jorge Marques, junto a un retrato de Morante de la Puebla.
Pedro Jorge Marques, junto a un retrato de Morante de la Puebla.PACO PUENTES

José Antonio ha lidiado 100 corridas, pero se podía haber anunciado en 160. Hubo un momento en que teníamos apalabradas 116. El teléfono no dejaba de sonar. Ha sido una locura. Ha habido una auténtica competencia entre empresas y ayuntamientos para que Morante estuviera en sus ferias”.

El que habla es Pedro Jorge Marques, portugués, médico dentista, 37 años, amigo íntimo del torero de toda la vida, y su apoderado desde la primavera del pasado año.

“Creo que fue el pasado 9 de mayo”, continúa, “un día en el que pude cerrar la contratación de 21 corridas de toros en condiciones muy apetecibles; fue algo curioso que yo mismo desconocía: era tal la demanda, que hubo municipios dispuestos a aumentar su aportación a la empresa organizadora con tal de que Morante se anunciara en sus carteles. Y la experiencia ha sido muy bonita porque la gente quería ver al torero y por el inmenso cariño y respeto que nos han demostrado allí donde hemos estado”.

Pedro Jorge Marques no da la imagen de un taurino tradicional; por el contrario, parece un perfecto dandi; tímido en apariencia, de maneras exquisitas, y de hablar pausado, con un marcado acento de su país de origen, y un punto de sincera ingenuidad en sus reflexiones.

Se licenció como médico dentista, aunque hace años cambió la bata blanca por el traje oscuro y el olor de la anestesia por el de las plazas de toros.

Y cuenta que su patrimonio es doble: su tremenda afición y su íntima relación con el torero de La Puebla del Río desde hace 25 años. Una amistad tan estrecha que lo ha convertido en su apoderado en la temporada más intensa y sorprendente de Morante.

“Ha habido una auténtica competencia entre empresas y ayuntamientos para que Morante estuviera en sus ferias”

Marques nació en Marinha Grande, una localidad del centro-norte de Portugal, conocida por su potente industria del cristal desde el siglo XVIII, negocio al que ha estado vinculado su familia, alejada del mundo del toro.

A pesar de ello, -quizá, influenciado por su abuelo paterno, el único aficionado- descubrió siendo un niño su interés por la fiesta taurina en una localidad baluarte del Partido Comunista Portugués y más preocupada por el surf y el voleibol. Y a los once años convenció a sus padres para subir por vez primera a un avión y viajar a Madrid, donde el 20 de octubre de 1996 se celebraba en Las Ventas un festival en el que toreó y triunfó un novillero llamado Morante de la Puebla.

Al año siguiente, la familia viajó a Sevilla, conoció al torero y a sus padres en el hotel Colón, y…

“…les caí en gracia”, comenta Marques. “Yo no hablaba español, pero sus padres me mostraron cariño y me incitaron a que volviera. Y así fue, poco a poco se intensificaron los viajes a Sevilla, muchos de ellos en autobús desde Lisboa, y llegó un momento en que viajaba todos los fines de semana”.

Mientras tanto, Marques, buen estudiante y amante de las matemáticas, la física y la química, inició la carrera de biología hasta que poco después la cambió por la de médico dentista. Y como tal trabajó durante 12 años en su país.

Al mismo tiempo, se intensificó la amistad con Morante, y vivió junto a él sus distintas etapas personales y taurinas hasta tal punto que el propio padre de Marques le recomendó que abandonara su trabajo en Portugal ante la imposibilidad de atender a sus pacientes.

Pedro Jorge Marques, en uno de los salones de la hacienda de Morante en La Puebla del Río.
Pedro Jorge Marques, en uno de los salones de la hacienda de Morante en La Puebla del Río.PACO PUENTES

Marques revela que el torero le montó una clínica odontológica en La Puebla del Río, que aún funciona, aunque el dentista portugués se limita a dirigirla desde que hace años decidió acompañar a Morante en sus desplazamientos profesionales.

“Mantenemos una relación familiar. He sido muy bien acogido por los suyos, y de hecho vivo en el piso de arriba de la casa de su madre. Somos dos caracteres distintos, pero no hacemos nada el uno sin el otro”.

Pregunta. ¿Alguna vez pensó que podría convertirse en su apoderado?

Respuesta. “No, aunque si le digo la verdad, el año pasado intuí que me podía tocar. Cada vez contaba más con mi opinión, y muchas veces hice de puente entre él y sus apoderados. Aprendí de qué iba esto. Pero le confieso, además, que me da miedo de que un problema profesional pueda afectar a nuestra amistad”.

Y el momento de la verdad llegó en mayo de 2021, en la feria de San Isidro que se celebró en la madrileña plaza de Vistalegre. Morante rompió con Matilla y se dijo que el torero dirigiría su carrera.

“Me negué en un principio a ser su apoderado, pero él me alentó para que aceptara; a cambio le pedí a José Antonio que no me anunciara como tal, y que todo fuera un proceso natural”, explica Marques; “pero también tengo claro que me retiraré a un segundo plano si algún día se presenta algún problema que pueda afectar a nuestra amistad”.

“José Antonio pretende que cada corrida sea un acontecimiento, y tiene especial cuidado con todos los detalles”

P. ¿Es difícil ser apoderado de Morante de la Puebla?

R. “No. A José Antonio le gusta mucho el equilibrio, el sentido común; y los planteamientos claros y transparentes. ¿Qué tiene de especial? Que pretende que cada corrida sea un acontecimiento, y tiene un sumo cuidado con todos los detalles, desde el traje para la ocasión, -creo recordar que ha estrenado 10 esta temporada-, la decoración de la plaza, la altura de las tablas, el estado del ruedo...”

P. El estado del ruedo parece que le preocupa en demasía…

R. “José Antonio entiende que tanto la dureza del ruedo como su excesiva suavidad influye negativamente en el comportamiento del toro. De hecho, viajamos con una grada (un instrumento para allanar la tierra), y yo me encargo de controlar que el albero o la arena no sea un impedimento para el triunfo del torero”.

P. ¿Es Morante un hombre maniático?

R. “Nada. Es curioso, pero no es nada exigente con los toros. Contamos con un veedor, Alberto Encinas, muy trabajador y sensato, en el que tenemos plena confianza. José Antonio no es severo porque está convencido de que el toro no se puede controlar”.

El apoderado comenta que la temporada próxima será muy distinta para su torero, más reducida en festejos, pero sin un número determinado. Ya se sabe que comenzará el Domingo de Resurrección en Sevilla, plaza en la se anunciará seis tardes, otras tres en Madrid, y lo que surja…

“Seguiremos con la diversidad de encastes”, prosigue, “y Morante tiene especial interés en revitalizar las corridas concurso allí donde exista tradición y, especialmente, en Jerez de la Frontera, del mismo modo que seguirá luchando para que se modifique la puya y se adapte a la que se utiliza en Francia, de modo que produzca menos hemorragia y permita dar brillo a la suerte de varas”.

P. Por cierto, ¿ha sido la del 2022 una temporada satisfactoria económicamente?

R. “Sí, sin duda, pero nosotros nos inclinamos siempre por el equilibrio. Ha habido tardes en las que la plaza no ha contado con la afluencia deseada, y no hemos tenido problemas en alcanzar un acuerdo”.

P. ¿Qué es más productivo, ser dentista en La Puebla o apoderado de Morante?

R. “Lo segundo, lógicamente, y soy muy feliz; que Morante depositara su confianza en mí cuando su carrera es para él lo más importante; me llena de profundo orgullo”

Pedro Jorge Marques habla como un apoderado que conoce a su representado y los trucos del toreo, pero insiste una y otra vez que le importa más el amigo que el torero.

“José Antonio solo tiene una hermana, yo no soy hermano de sangre, pero sí somos amigos de verdad. Y eso es lo fundamental”, termina.

Síguenos en Twitter
Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por nuestros mejores críticos en nuestro boletín semanal
RECÍBELO
Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS