La Berlinale vuelve a abrirse al público, pero con aforo reducido y solo para vacunados y con test diario

La nueva película del director francés François Ozon, una interpretación libre de ‘Las amargas lágrimas de Petra von Kant’ de Fassbinder, inaugurará el certamen

Colas frente a las taquillas de la Berlinale, en un centro comercial de la plaza berlinesa de Potsdamer Platz, en la edición de 2018.
Colas frente a las taquillas de la Berlinale, en un centro comercial de la plaza berlinesa de Potsdamer Platz, en la edición de 2018.Markus Schreiber (AP)

La Berlinale no se resigna a celebrar una segunda edición sin público por culpa del coronavirus. El mes que viene el festival volverá a ser presencial, pero en un formato mucho más reducido, tanto en duración como en aforo. La organización cumplirá las estrictas medidas de seguridad que rigen en Berlín, pero sin renunciar a un poco de glamur: sí habrá alfombra roja con los protagonistas de las películas que concursan, pero ni fiestas ni celebraciones. El festival dio a conocer este miércoles con qué película abrirá su próxima edición, del 10 al 20 de febrero: Peter von Kant, el último trabajo del director francés François Ozon, una interpretación libre del clásico de Rainer Werner Fassbinder.

La capital alemana se prepara para sumar nuevas restricciones a las que ya están en vigor. A partir del sábado, bares y restaurantes solo aceptarán a vacunados que además se hayan puesto la dosis de refuerzo o que presenten test negativo hecho en el día. La ola de ómicron empieza a dejar datos récord de contagiados, especialmente en Berlín, donde será obligatorio llevar mascarilla FFP2 en el transporte público. En ese contexto, la Berlinale quiere abrirse al público pero con todas las precauciones. El aforo en las salas será del 50% y para acceder se aplicarán las mismas condiciones que en la restauración: vacunados (o recuperados) que además se hayan hecho un test.

Tanto la organización como la ciudad han querido trasladar que, aunque la logística se complique, es posible celebrar un certamen presencial en plena curva ascendente de infecciones. “Creemos que el formato es muy acertado y perfectamente justificable”, dijo el martes la alcaldesa, la socialdemócrata Franziska Giffey. “Queremos mandar al mundo de la cultura la señal de que la Berlinale puede celebrarse, aunque, por supuesto, con restricciones”. Alemania, que tuvo los cines cerrados ocho meses el año pasado, no ha secundado esta vez a sus vecinos Dinamarca y Países Bajos, que han vuelto a clausurar las salas ante el empuje de la variante ómicron.

Algunas secciones del festival, como el mercado European Film Market (EFM) o la de Talentos, serán exclusivamente digitales, según ha informado la organización en un comunicado este miércoles. Las películas del resto de secciones, entre ellas la oficial a concurso, se presentarán entre el día 10 y el 16, es decir, seis jornadas en lugar de las 10 habituales. El último día se entregarán todos los premios salvo el Oso de Oro de Honor a la actriz francesa Isabelle Huppert, que lo recibirá en una gala especial el día 15 en reconocimiento a toda su carrera.

Los últimos cuatro días del certamen, varias salas repartidas por toda la ciudad volverán a proyectar las películas para el público, que otros años ha hecho largas colas para conseguir las entradas. Las localidades se venderán a 10 euros. El año pasado los profesionales de la industria y los periodistas acreditados pudieron ver la mayor parte de los filmes en línea durante cinco días, mientras que el jurado de la sección principal se reunió en un cine de Berlín. En verano se repitieron las proyecciones con público y al aire libre.

Las películas a concurso no se desvelarán hasta el próximo 19 de enero, en una rueda de prensa en línea con los directores de la Berlinale, Mariette Rissenbeek y Carlo Chatrian. Directores y actores sí ofrecerán conferencias de prensa para presentar sus películas durante el festival. “Somos conscientes de los desafíos que supone el curso impredecible de la pandemia. Pero al mismo tiempo creemos que no hay que olvidar que la cultura juega un papel fundamental en la sociedad”, aseguran los codirectores del certamen.

La nueva película de Franços Ozon celebra su estreno mundial el 10 de febrero en el Berlinale Palast, en la plaza de Marlene Dietrich de la capital alemana. En su elección ha tenido mucho que ver la situación pandémica. Protagonizada por Denis Ménochet, Isabelle Adjani y Hanna Schygulla, Peter von Kant es una interpretación libre de Las amargas lágrimas de Petra von Kant, el clásico de Rainer Werner Fassbinder de 1972. “Para la inauguración de este año, buscábamos una película que pudiera aportar ligereza y entusiasmo a nuestra sombría vida cotidiana. Peter von Kant es un tour de force teatral en torno al concepto del encierro”, aseguró Chatrian.

Es la sexta participación de Ozon en la sección competitiva. Hace 20 años el reparto al completo ganó el Oso de Plata a la contribución artística destacada por 8 Femmes, que este año se proyectará también como parte del homenaje a Isabelle Huppert. “Es un placer y un honor volver a Berlín, de donde solo guardo grandes recuerdos, 22 años después del estreno de Water Drops on Burning Rocks, adaptación de Rainer Werner Fassbinder”, comenta François Ozon en declaraciones recogidas en un comunicado de prensa del festival.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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