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Héroes del fracaso

Una biografía y unas memorias de dos grandes diplomáticos retratan el declive del poder estadounidense en el orden internacional

Richard Holbrooke, ante la embajada de Vietnam en París, en 1977.
Richard Holbrooke, ante la embajada de Vietnam en París, en 1977. Bettmann Archive / Getty Images

Nadie está al mando. Y quien menos, el presidente de Estados Unidos en su calidad de líder del mundo libre, un título rancio y obsoleto al menos desde 2017. Este hundimiento tiene ya una abundante literatura, especialmente sobre el reino del caos en que se ha convertido la Casa Blanca, a las órdenes de un tipo inepto y mentiroso. Dentro de este género, auténtica colección de historias de horror presidenciales, está creciendo otro subgénero de enorme interés político e histórico, que trasciende el anecdotario de un presidente errático, despótico y corrupto. Son las memorias y biografías que nos cuentan el declive de la diplomacia de Estados Unidos, una élite formada por los auténticos artífices del orden internacional construido en los últimos 70 años y ahora en pleno desmoronamiento.

La bibliografía ya es abundante y en ella aparecen nombres como los de Madeleine Albright, Susan Rice o Samantha Power, pero sobresalen especialmente los títulos que corresponden a dos de los más destacados diplomáticos del último medio siglo de historia de Estados Unidos. Uno es una biografía, y el otro, unas memorias. La primera es la de Richard Holbrooke, el artífice de los Acuerdos de Dayton con los que terminó en 1995 la guerra de Bosnia, la más larga y atroz de las guerras balcánicas. Las memorias son las que ha escrito William J. Burns, el negociador secreto del acuerdo nuclear con Irán, adoptado en 2015 por Obama y desmantelado en 2018 por Trump.

Holbrooke falleció a los 69 años en 2010, y Burns, de 63, ahora jubilado, preside el Carnegie Endowment for International Peace. El primero fue embajador en Alemania y en Naciones Unidas, enviado especial a numerosos conflictos, especialmente a los Balcanes, y murió cuando todavía era el enviado presidencial a Pakistán y Afganistán. El segundo fue embajador en Moscú y en Amán. Ambos llegaron hasta lo más alto del escalafón del Departamento de Estado. Holbrooke fue subsecretario de Estado para Asia y Pacífico, y ­Burns, subsecretario de Asuntos Políticos primero, con George W. Bush, y luego número dos del departamento, con Obama. Entre ambos libros transcurre la entera historia diplomática de Estados Unidos desde la guerra de Vietnam hasta la calamidad trumpista.

Burns fue el negociador secreto del acuerdo nuclear con Irán, adoptado en 2015 por Obama y desmantelado en 2018 por Trump

Las historias que acompañan estas brillantes trayectorias no son tan solo las de un declive del liderazgo internacional de Estados Unidos, sino también de su fracaso personal en sus aspiraciones políticas. Ambos se formaron en la estela y en la emulación de los nombres legendarios de la diplomacia estadounidense, desde George Kennan y George Marshall hasta Henry Kissinger y Jim Baker, a la que se deben los 70 años de orden internacional dirigido desde la ribera del Potomac. Y ambos fueron candidatos en algún momento a la Secretaría de Estado, especialmente Holbrooke, que solo sirvió a presidentes demócratas y aspiró a la dirección de la diplomacia con Bill Clinton, pero le ganaron la mano primero Warren Christopher y luego Madeleine Albright.

Las derrotas de Al Gore y de John Kerry ante Bush en 2000 y en 2004 dejaron a Holbrooke sin la oportunidad de jugar su baza. Y sus pretensiones se ahogaron en la mala relación con Barack Obama, que no podía soportarle e incluso le puenteaba como enviado especial a Afganistán y Pakistán. Si estuviera vivo, tampoco podría aspirar a entenderse con Joe Biden en caso de que este alcance la presidencia. No hay tantas frustraciones en la carrera de Burns, más profesional y alejada de las conspiraciones de Washington. Pero también es alguien que pudo ser y no ha sido: en su caso, si Hillary Clinton y no Trump hubiera alcanzado la presidencia. No puede decirse todavía no fue, porque nada está escrito sobre la elección presidencial de 2020.

La pregunta de Vargas Llosa —"¿En qué momento se jodió el Perú?"— también vale para Estados Unidos. Bill Burns la formula en positivo y como testigo: la conferencia de Madrid de 1991, cuando se inicia el proceso de paz en Oriente Próximo, fue el momento culminante del poder y de la diplomacia estadounidenses. Después empezó la pendiente. Para George Packer, sombrío y brillante biógrafo de Holbrooke, la cumbre llega con Clinton y el declive empieza por el partidismo republicano con el caso Lewinsky y el impeach­ment. “¿Algún país ha combinado alguna vez tanto poder con tan poca responsabilidad?”, se pregunta ­Packer. “Y lentamente”, añade, “imperceptiblemente primero, perdimos lo más esencial de nosotros mismos”.

Ambos libros recorren el mismo camino de descenso. El de Packer es una biografía narrada como si fuera una novela autobiográfica: el biografiado sirve de espejo, del escritor y del país. Tan descarnada con el personaje como si fuera una confesión. Y lo es en la medida en que se identifica con las virtudes y los vicios del personaje, con su grandeza y sus miserias. Así es como justifica su esfuerzo narrativo: “Nuestros excesos y nuestra ceguera no eran distintos de los de Holbrooke. Era nuestro hombre. Por eso cuento la historia. Por eso no puedo sacarme su voz de mi cabeza”.

Packer aborda la vida de Holbrooke como la tercera parte de su aproximación narrativa a la reciente historia de su país, después de La puerta de los asesinos, acerca de la guerra de Irak, y de El desmoronamiento, acerca de la destrucción del tejido social estadounidense, la saga del fracaso de la superpotencia como poder militar, de sus ciudadanos y de sus élites.

Burns es también un excelente narrador, como lo fue Holbrooke, ar­ticulista y autor de memorandos diplomáticos de los que han hecho historia (sobre Vietnam especialmente). Autor de La boda en el Cáucaso, un famoso despacho diplomático filtrado por Wikileaks, también despliega su talento narrativo en The Back Channel, un libro más crítico e incluso práctico en su esfuerzo propositivo frente al disparate diplomático de Trump, como corresponde a quien está vivo también políticamente.

Nuestro hombre y The Back Channel son dos historias sobre la dificultad de la construcción y la facilidad del hundimiento. Ambas explican muy bien que Trump es más un síntoma que la causa. Para Packer sirve de hito la súbita muerte de Holbrooke en 2010, acogida en Washing­ton como si se tratara de un rey, con la competencia en el duelo, aunque en este caso fuera un pretendiente que jamás alcanzó el trono, y por Obama con la exasperación de quien percibe miradas que le señalan como culpable. Burns no quiere “ofrecer una elegía por la diplomacia estadounidense”, pero a la vista del trato deparado a los diplomáticos por el actual presidente y al triste papel desempeñado por Washington en la actual crisis epidémica, tanto su libro como el de Packer son sendas lamentaciones por un mundo perdido.

BUSCA ONLINE 'NUESTRO HOMBRE'

Autor: George Packer.

Traducción: Inga Pellisa Díaz y Miguel Marqués Muñoz.

Editorial: Debate, 2020.

Formato: tapa blanda (664 páginas, 29,90 euros) y ebook (12,99 euros).

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'THE BACK CHANNEL'

Autor: William J. Burns

Editorial: Penguin Random House (inglés), 2019

Formato: tapa dura (544 páginas, 30 euros).