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Una gran novela para el fin de una época

‘Noche y océano’, de Raquel Taranilla, premio Biblioteca Breve, es una bomba en el corazón de una cultura inoperante, pero también una obra profundamente liberadora

Raquel Taranilla, ganadora del premio Biblioteca Breve, el 10 de febrero en Barcelona. Ampliar foto
Raquel Taranilla, ganadora del premio Biblioteca Breve, el 10 de febrero en Barcelona.

En su libro Las abejas y las arañas, dedicado a La querella de los antiguos y los modernos, Marc Fumaroli cita una famosa definición del artista moderno ideada por Jonathan Swift. Frente a la abeja virgiliana, que cata todas las flores de la tradición y elabora con ellas una miel que ofrece a los demás, las arañas modernas (los artistas de inspiración cartesiana) “extraen de sus propias vísceras un hilo abstracto, y con ese hilo componen unas telas geométricas tendidas sobre el mundo: son trampas mortales”.

Estas trampas mortales, que amenazan las certezas del mundo, nutren a la vez una corriente central de la novela contemporánea: esa que, de un modo precipitado, llamamos “antinovela”. Conforma una genealogía que emparenta a Tristram Shandy con el protagonista de Apuntes del subsuelo; a los mendigos logorreicos de Beckett con los disparatados hermeneutas de Nabokov; a Monsieur Teste, cuyo mayor sufrimiento era el hábito de desarrollar entero su pensamiento, con los reiterativos pensadores a martillazos de Thomas Bern­hard. Con estos autores, la novela, antes que en un espejo de la realidad exterior colocado a una supuesta distancia neutral, se convierte en un sofocante interior con aristas: las del propio intelecto, incapaz de ordenar un mundo fracturado. Y además son divertidos, una especie de pesimistas a carcajadas.

Antes que un libro de amor retorcido o que una novela erudita, es una farsa de tres siglos de pensamiento occidental

Estos nombres vienen a la cabeza con la lectura de Noche y océano, reciente premio Biblioteca Breve; alguno incluso es citado como modelo, pero, sobre todo, porque con esta ambiciosa primera novela, Raquel Taranilla (Barcelona, 1981), conocida por un brillante libro autobiográfico y numerosos artículos académicos que dan cuenta de su bagaje (recomiendo guglear), se ha colocado en la primera línea de esta problemática familia de humoristas metafísicos modernos.

El director de cine alemán Friedrich Wilhelm Murnau, alrededor de 1920.
El director de cine alemán Friedrich Wilhelm Murnau, alrededor de 1920. Stiftung Deutsche Kinemathek

Noche y océano es el monólogo desquiciado y lúcido, cargadísimo de cultura, de Beatriz Silva, profesora universitaria especializada, por azares de departamento, en sociología del ocio y del turismo. Durante un verano, Bea aloja en su piso a un amigo de su casera, Quirós, mientras éste ultima un documental sobre el director de cine alemán F. W. Murnau. En concreto, sobre Tabú, película “maldita” en muchos sentidos: Murnau murió poco después de filmarla. Ahora bien, aunque Noche y océano dedica páginas atinadas al análisis de Murnau (y del documentalista Robert Flaherty y del filósofo y crítico literario marxista Georg Lukács), tanto ellos como el propio Quirós son, ante todo, los bichos que han caído en las redes del disparatado pensamiento de Bea. Incluso podemos decir que la perorata de Bea, su exégesis del proyecto de Quirós (un personaje con algo de flipado), es un síntoma de su necesidad de idealización y de contacto con el exterior, mientras pasa “las máximas horas que sea posible en el armario de mi habitación”. Y es que Noche y océano, antes que un libro de amor retorcido o que una novela erudita, es una farsa de tres siglos de pensamiento occidental: una crítica de la razón posmoderna, si aceptamos, como Bruno Latour, que la posmodernidad no es otra cosa que nuestro fracaso en el camino de la modernidad. Taranilla insiste en la necesidad de desmantelar un pasado y una tradición que se han convertido en una carcasa inoperante. Por ejemplo, “la historia de la filosofía”: “una sucesión de modos nefastos y singularmente contrarios a la vida”.

Una gran novela para el fin de una época

Es interesante comparar a Beatriz Silva con otro gran personaje literario, si bien de hace casi un siglo, que cumple un similar papel de chivo expiatorio de la cultura: Peter Kien, el protagonista de Auto de fe, de Elias Canetti. Pero si este es vencido por la brutalidad de un mundo encaminado al nazismo y su desprecio activo de la cultura, Bea, también mujer-libro, sucumbe a la insignificancia de la propia cultura para garantizarle una vida digna: malvive con un humillante trabajo de profesora, está negada para el flirt y el placer. Es demasiado consciente del peso del gran basurero cultural del que se nutre. Es una víctima de un horror vacui contemporáneo, de un name-dropping compulsivo y de las desventuras del pensamiento crítico. Pero insistamos en el humor de esta novela. Hay humor en las rigurosas digresiones en torno a cada tema que cae en manos de la narradora: los cenotafios, la clase creativa. Hay puro gozo en la superstición de Bea: ­anota qué aconteció a los 32 años a cada autor citado en el libro.

Taranilla afirma en alguna entrevista haber concebido esta novela como respuesta al retrato que Vila-Matas hace de la generación de la autora, “ligera y perezosa”, en la novela Aire de Dylan. Puede ser, pero el alcance de su retrato de las jerarquías universitarias, sociales y afectivas de nuestra época es mayor que el de una “venganza literaria”. Noche y océano es una bomba en el corazón de una cultura inoperante, pero también una novela profundamente liberadora. También por la gracia de su escritura. ¿Cómo, sin utilizar apenas recursos de una trama convencional, consigue Taranilla que leamos con devoción más de 400 páginas de perorata digresiva? Quizá porque a su “discurso canceroso”, como lo define la narradora, hay que añadirle un prodigioso sentido de la estructura, oído para la composición, potencia y exactitud de la lengua, y unos inspirados cierres de capítulos... Y, claro, un humor y una ternura atípicos en nuestra tradición de novelas experimentales, tantas veces abocada a los juegos de palabras y una retórica de la ilegibilidad. Por eso Noche y océano, además de desentumecer la narrativa reciente en español, viene a ocupar un espacio que, aunque parezca un anacronismo, tenía reservado desde hace tiempo.

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Autora: Raquel Taranilla.

Premio Biblioteca Breve 2020.

Editorial: Seix Barral, 2020.

Formato: tapa blanda (424 páginas, 20,90 euros) y ebook (9,99 euros).

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