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Literatura para derrotar el tabú de una enfermedad mental

El balear José Morella describe el drama de tener a un familiar con problemas psíquicos en 'West End', la novela ganadora del premio Café Gijón 2019

El escritor balear José Morella, en una imagen promocional.
El escritor balear José Morella, en una imagen promocional.

El escritor José Morella (Ibiza, 47 años) dice que su más reciente novela, West End, fue, ante todo, un aprendizaje sobre las enfermedades mentales. El estudio a profundidad que hizo al respecto le ha dejado dudas sobre la manera en que se trata a las personas que padecen ese tipo de afecciones: “La sensación que tengo es que las pastillas que les dan a las personas que tienen problemas de salud mental no se las dan solo a ellos, sino también a nosotros mismos”. Esa es una de las ideas que ha compartido este jueves en la sede de la editorial Siruela, en Madrid, durante la presentación del libro, premiado en septiembre pasado con el Premio Café Gijón.

El autor define su obra como una “autoficción”, con idénticas cantidades de fantasía y realidad, en la que habla de un drama familiar oculto detrás de uno individual: la enfermedad mental de Nicomedes Miranda, su abuelo materno. Su frágil salud mental fue llevadera mientras vivió en la calma del pequeño pueblo andaluz del que casi nunca salió en 50 años. Por eso, cuando su familia, campesina e iletrada, se trasladó a Ibiza, en pleno auge de la industria del turismo y durante la última época del franquismo, su suerte estuvo echada: su lucidez se perdió para siempre. Al tiempo, nació un tabú alrededor de su condición.

“Para mi abuelo fue como irse a Marte. Allí no hay tierra que trabajar, hay una serie de trabajos que él no puede hacer”. Estaba, en cambio, West End: ese sector de cuatro estridentes calles en Sant Antoni de Portmany, llenas de clubes nocturnos y bares de copas para turistas. Una tierra de nadie para los ibicencos: “Para mí representan ese lugar que no es ningún lugar. Es mi pueblo, pero no lo es”, explica el autor. 

Para él, en la pérdida de la lucidez de Nicomedes Miranda tuvo mucho que ver también el haloperidol, el medicamento antidelirante que hizo desaparecer sus “manifestaciones psicóticas más aparatosas”. Y también su capacidad para hablar, para tragar saliva, para expresarse. Ese estado ausente anuló la relación con sus hijos y normalizó en sus nietos el hecho de que, sencillamente, el abuelo no se comunicaba con ellos de ninguna manera porque tampoco le habían conocido antes de que se le suministrara el medicamento. En mi familia todo el mundo callaba con respecto a la locura y eso era un tabú doloroso”, recuerda.

Al ser un drama familiar, el libro es producto de una creación colectiva. Firmada por Morella, él mismo reconoce que no habría sido posible crear la historia sin la ayuda de su madre y de sus tíos. “Todos juntos nos pusimos a escribir esto. Yo le doy una forma digerible con palabras”. Su tío, por ejemplo, revivió la historia de cuando fue a llevar a Nicomedes Miranda, su padre, a un hospital psiquiátrico y de la culpa que sintió al no estar seguro de estar haciendo lo correcto. Esa es la clase de dolores que la familia optó por desenterrar para, a cambio, lograr la liberación que, en opinión de Morella, representan las líneas impresas en las 284 páginas de West End.

El autor recuerda que su novela no es la única que, en tiempos recientes, ha abordado el tema de las personas que padecen enfermedades mentales. De hecho, se rinde ante Lectura fácil, de la escritora granadina Cristina Morales, una de las que más impacto ha generado. La novela, que cuenta la historia de cuatro mujeres con diferentes grados de discapacidad intelectual que viven un piso tutelado por la Generalitat catalana, le valió ganar el premio Nacional de Narrativa en 2019 y el Herralde en 2018. Sobre la obra de Morales, el autor balear asegura que es “alucinante y va a cambiar la manera de escribir” en España.

La venia que Morella hace a la novela de la escritora andaluza va en la misma dirección de la demanda que él hace en West End: es necesario escuchar a los enfermos mentales. Porque su obra, en resumen, es un grito contra la discriminación que sufren esas personas, no solo hace tantas décadas, sino también en la actualidad.

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