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Abre el primer museo de cine autobiográfico

La iniciativa ofrece gratuitamente en la Red una selección de películas domésticas. El proyecto inicial arranca con una muestra de autores canadienses

Un fotograma de 'House Movie', de Rick Hancox.
Un fotograma de 'House Movie', de Rick Hancox.

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Al abrir la puerta se accede directamente a un comedor con ventanales que miran a una explanada de hierba. Las paredes están tapizadas con un papel de abigarradas estampaciones vegetales. El sofá, rojo, también está recubierto de flores. Hay una lámpara de globo que ilumina la habitación, mientras en la cocina aguarda el cartón de leche rasgado junto a la cafetera. Hay lavadoras que hacer, cenas que compartir, películas que mirar desde el sillón, baños que tomar, unos cuantos libros que leer. En esta casa blanca de madera situada sobre una loma se registró toda una vida y una inevitable pero temprana muerte.

Sin un guion preestablecido, con una mirada documental pero también cargada de impulso creativo, el canadiense Rick Hancox (Toronto, 1946) filmó en 1972 la cotidiana decadencia de la relación con su novia en House Movie, una de las muchas películas autobiográficas que rodaría a lo largo de su carrera. Acompañada de una sinfonía de Rajmaninov, sin voz, la cinta se desarrolla en varios actos que aúnan un obsesivo espíritu archivístico con una mucho más etérea vocación experimental y poética. Con la obra de Hancox, precursor del cine autobiográfico en Canadá desde los años sesenta, se inaugura el Museo Online de Cine Autobiográfico (MOCA), un proyecto de La Cinematográfica –organización viguesa de gestión cultural vinculada al cine– que presenta una veintena de películas en primera persona de una docena de directores canadienses. Los filmes se podrán ver gratuitamente a lo largo de seis meses en Internet, a un ritmo de dos cada quince días. La propuesta virtual se acompañará próximamente con unas jornadas físicas sobre cine doméstico y familiar y dos becas para creadores.

Un fotograma de 'House Movie'.
Un fotograma de 'House Movie'.

“El proyecto se remonta tiempo atrás, cuando comenzamos a hacer un archivo de cine doméstico”, explica Pablo Gómez Sala, el director de la iniciativa. “En cinco años recibimos un montón de películas de mucha gente con imágenes de viajes, vacaciones, reuniones familiares…”. Al ver que muchas veces los temas se repetían, los organizadores fueron hablando con los autores de las películas para descubrir sus motivaciones. En cada caso se encontraron con sentidas historias autobiográficas, unas veces dulces, otras amargas. Los testimonios de los autores formarán parte también del museo que, al igual que las actividades relacionadas, tendrá continuidad más allá de estos seis meses con propuestas de cine autobiográfico de otros países, incluido España. Tras la sequía provocada por cuatro décadas de franquismo, actualmente “el cine gallego está despuntando en este terreno”, según explica la cineasta Xisela Franco, que ha comisariado la muestra, un trabajo que también ha abordado desde el punto de vista del yo, ya que ella misma vivió y estudió durante años en Canadá, donde conoció a muchos de los cineastas.

Fotograma de 'Waterworx', de Richard Hancox.
Fotograma de 'Waterworx', de Richard Hancox.

En un tiempo donde la literatura autorreferencial se encuentra en su momento álgido, y en un contexto donde las redes sociales han acaparado las formas de expresión personal, la propuesta de MOCA, dice su director, busca abrigo en el “carácter sanador de la autobiografía, que hace que te sientas acompañado de los demás”. Con temas como el final de la vida, la pérdida, la enfermedad o la maternidad, así como la cotidianidad y la introspección, las películas que se presentan incluyen a autores como Phill Hofman, el más importante creador canadiense de este género autorreferencial, Mike Hoolboom, Marcos Arriaga, Igor Drljaca o Leslie Chan, nombres que remiten a la miríada de culturas y sensibilidades que componen la sociedad canadiense. “Algunos de estos directores empezaron a hacer cine en los años setenta sin apenas referentes, en una época donde las ideas del marxismo y lo colectivo impregnaban el ambiente, por lo que hacer cine en primera persona exigía valentía”, apunta Gómez Sala, que se refiere a estos creadores desconocidos para el gran público, representantes accidentales de la gente corriente, como “exploradores de las geografías de la identidad”.

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