Bajo Ulloa no es un cuento

Oscura, barroca y terrible, la película recupera algunas de las iniciales señas de identidad del director

A Juanma Bajo Ulloa, excelencia visual, nunca le gustó lo fácil. Tras dos películas magníficas, Alas de mariposa (1991) y La madre muerta (1993), cuentos de horror ambientados en la cotidianidad, con los que obtuvo premios y prestigio y que fueron creados antes de los 26 años, se negó en redondo a seguir por la senda estilística que había marcado él mismo. Viró hacia la comedia cafre y salvaje, y obtuvo un histórico triunfo comercial con Airbag (1997). Pero, de nuevo, no quiso oír los cantos de sirena de esa línea y desde entonces parece dispuesto a una personalísima y muy...