Muere Jota Mayúscula, pionero y gran divulgador del rap en España, a los 48 años

El DJ y productor Jesús Bibang González, que dirigía desde 1998 el programa ‘El rimadero’ en Radio 3, falleció de un infarto

Una imagen sin datar de Jota Mayúscula. En vídeo, la trayectoria del 'dj' y productor. EPV

“Empezamos nuevo proyecto, familia”. Así arrancaba el tuit que publicó el dj y productor de hip-hop Jota Mayúscula el pasado viernes 4 de septiembre. Con él, uno de los pilares del rap español tanto a nivel musical como en su faceta de comentarista y divulgador de este género anunciaba su nuevo proyecto en Radio 3 Extra, Jammin con Jotamayúscula. Apenas siete días después, la cuenta oficial de Radio 3 tuiteaba a primera hora de la mañana: “No nos lo podemos creer…”. El madrileño Jesús Bibang González, antiguo líder de El Club de los Poetas Violentos, fallecía la madrugada del 11 de septiembre de forma repentina, a los 48 años, víctima de un infarto de miocardio.

“Jota ha sido referente del género y de la emisora”, apunta Tomás Fernando Flores, actual director de Radio 3. “Siempre quiso hacer cosas nuevas, siempre le interesaba lo que surgía novedoso, jamás perdió el pulso. Además, era un personaje con un carisma increíble: repasando material antiguo nos hemos encontrado con una grabación suya en un Festival Cultura Urbana de 2013 en la que se ve lo increíble que era conectando con el público. Ese corte es casi una cuña para la emisora”. Flores se enteró del fallecimiento del músico y comunicador a la una de la madrugada. Fue un shock. Apenas dos días antes le consta que Jota había estado planeando la reedición de antiguos trabajos. También sorprendentes, aunque esta vez desde lo gratificante, han resultado las innumerables muestras de reconocimiento que ha recibido el artista en redes sociales. Desde compañeros como Kase.O hasta políticos como Pablo Iglesias. El hip-hop en España fue y es más grande de lo que podía parecer a media distancia. “Es un gusto que se le reconozca de esta manera. Es absolutamente merecido”, sentencia Flores.

En 1994, El Club de los Poetas Violentos editaba su álbum de debut, Madrid, zona bruta. El disco es hoy reconocido como una de las cimas de la primera oleada de hip-hop español y dio nombre a la discográfica especializada en el género que se crearía dos años más tarde. Un disco que ayudó a comprender la diferencia entre hip-hop en español y hip-hop español. Apostó por lo segundo e indicó el camino para que el género en este país se convenciera de que a la relevancia no se llegaba fingiendo haber nacido en Brooklyn o Compton sino contando cómo era la vida en Sevilla, Madrid o Terrassa. “Folklore de Ascao que ha llegao renovao para recordarte despistao que las reglas del juego no permiten cambiar de lao”, rapeaba Supernafamacho en La saga continúa, segundo disco de CPV, aquel supergrupo integrado por, además de Jota Mayúscula y el mismo Supernafamacho, por el Meswy, Kamikaze, Frank T o Mr. Rango, algunas de las figuras más emblemáticas de la historia del hip-hop estatal, quienes de un modo u otro, han seguido estando presentes en la escena. Tal vez por ello, 25 años después, muchos de aquellos adolescentes que se enamoraron de las infinitas posibilidades de expresión personal, social y política del hip-hop entonces aún sienten que todo aquello forma parte de su vida y, aunque tengan hijos e hipoteca, les cuenta todavía lo que son y lo que viven. Es el folklore de varias generaciones.

A finales de los noventa, Jota Mayúscula se volvió ubicuo. No hay efeméride del rap español de la época en la que no aparezca él. Desde Hecho, es simple de 7 Notas 7 Colores (1997) hasta Lujo ibérico (2000) de La Mala, pasando por el Siempre fuertes (1999) de SFDK o La gran obra maestra (1998) de Frank T. Como este último, compañero suyo en CPV y más tarde en las ondas radiofónicas, Jota Mayúscula entendió que aquel era el momento en el que el rap español debía pegar el gran salto. Para ello no alcanzaba con un par de éxitos musicales y media docena de tiendas de ropa repartidas por el país, había que explicar qué era el rap. Así, en 1998 entró en Radio 3 con El rimadero, uno de los programas que más han hecho por la popularización del género en nuestro país y también uno de los que más ha logrado que este siga pareciendo algo fresco, a pesar de ser ya algo absolutamente asimilado por el sistema. “Para mí no es curro. Es lo que me gusta hacer”, contaba en 2004. Aquel mismo año lanzaba uno de sus álbumes más célebres, Una vida xtra, en el que colaboraron 25 artistas entre los que figuran Mala Rodríguez, Kase.O, El Langui y Morodo. “El disco está dedicado a la gente de la calle con talento que se han enredado y están en la cárcel. O muertos. No disfrutaron de la vida extra que me ha tocado”, explicaba entonces.

En 2007, el madrileño era jurado de una de las batallas de gallos —concursos de rima improvisada— patrocinado por Red Bull; dos años más tarde entraba a colaborar con Juan Ramón Lucas en su magazine de RNE y, en 2014, La Mala obtuvo un Grammy Latino por su disco Bruja, que contenía dos temas producidos por Jota Mayúscula, 33 y Ella.

El clip que acompaña aquel tuit del 4 de septiembre en el que anunciaba su nueva andadura radiofónica presenta la artista hispanosaharaui Suilma Aali acompañada al cajón por Nino Roca. En los últimos años, el madrileño de origen africano (madre asturiana, padre guineano) había ahondado aún más en las enormes posibilidades de enriquecer cualquier sonido que aporta el mestizaje, mientras una nueva oleada de traperos, desde C. Tangana, La Zowi a Yung Beef apostaban por una evolución digital y generacional que ha dejado a algunos de los referentes originales del rap obsoletos. Una evolución necesaria que se vive como una revolución inevitable. Cuando Jota Mayúscula debutó en El rimadero, La Zowi aún no había cumplido su primer año de vida.

Sobre la firma

Xavi Sancho

Forma parte del equipo de El País Semanal. Antes fue redactor jefe de Icon. Cursó Ciencias de la Información en la Universitat Autónoma de Barcelona.

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