La Generalitat convocará un concurso público para dirigir el IVAM al no renovar a Cortés

El actual responsable del museo valenciano muestra su malestar por la decisión que la Consejería de Cultura atribuye a un cuestión administrativa

El director del IVAM, José Manuel G. Cortés, y el consejero de Cultura, Vicent Marzà.
El director del IVAM, José Manuel G. Cortés, y el consejero de Cultura, Vicent Marzà.MÒNICA TORRES

La etapa de José Miguel G. Cortés al frente del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) concluirá en el próximo mes de septiembre cuando expira su contrato de seis años. La Consejería de Cultura de la Generalitat valenciana ha desechado la posibilidad de renovar la relación, como se contemplaba en las bases del concurso público que ganó Cortés en 2014, y convocará otro para designar a la persona que lo sustituya.

El consejero de Cultura, Vicent Marzà, de Compromís, comunicó ayer por la tarde a Cortés su intención de no renovarlo, según adelanta hoy el periódico Levante EMV. La relación entre los responsables políticos y del museo se había tensado en las últimas fechas por el silencio de la administración ante la petición de información y renovación del contrato del Sergio Rubira, subdirector de Colección y Exposiciones del IVAM, desde septiembre de 2017, y que se le acababa después del verano.

Según fuentes de la Consejería, es “imposible hacer una prórroga del contrato de Cortés porque las condiciones del acuerdo no se avienen a lo que marca la ley del IVAM aprobada en 2018, en virtud de la cual se separan las funciones de la dirección artística y la de gerencia”. Cortés asumió ambas en su contrato de alta dirección de 2014. Las mismas fuentes destacan la “muy buena labor” desarrollada por Cortés e inciden que puede optar al concurso internacional que se convocará en aplicación del código de buenas prácticas. En su jurado, está prevista la participación de profesionales como Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía (que ya lo hizo en el anterior de 2014), del jefe artístico del IVAM en su primera época y exdirector de la Tate Modern de Londres, Vicent Todolí, y de la directora de la Whitechapel Gallery de Londres, Iwona Blazwick, entre otros.

Cortés sustituyó en la dirección del museo a la polémica Consuelo Ciscar, que hoy está imputada y pendiente de la apertura de dos juicios por la presunta comisión de varios delitos (prevaricación, malversación, fraude), durante su gestión de 10 años del museo. Cortés fue el primer director del museo valenciano elegido por un comité de expertos y fue la primera vez que se aplicó el código de buenas prácticas en la Comunidad Valenciana, tras la publicación de numerosas informaciones sobre la gestión de Ciscar. La Generalitat, gobernada por Francisco Camps, del PP, la designó directora y la mantuvo como tal hasta su destitución por el Ejecutivo del también popular Alberto Fabra en 2014.

Tras rechazar presentar de nuevo al concurso, Cortes se ha mostrado muy molesto “por las formas y el fondo”. En declaraciones a este periódico, ha recordado que él ganó el concurso con un “proyecto artístico” que aprobó el jurado. “Me dicen que hay que reformular el contrato y que para eso hay que hacer un nuevo concurso según los servicios jurídicos. Pero yo no he visto ese informe. Tampoco el consejo rector. Creo que se ha actuado a espaldas de este, sin contar con él para nada. Es una lástima. Han sido seis años de un trabajo intensísimo, el que nos hemos dejado la piel todo el equipo y los trabajadores y a los seis años te pegan una patada, cuando en este tiempo no hemos recibido ninguna crítica a nuestra actuación. Se tienen que valorar a los directores por motivos profesionales y no por cuestiones partidistas”, ha afirmado.

La falta de respuesta de la Generalitat a las peticiones de la actual dirección del IVAM motivó el envío de una carta de la dirección de la Asociación de Directoras y Directores de Arte Contemporánea de España (Adace) a la presidencia de la Generalitat, que desempeña el socialista Ximo Puig, a la vicepresidencia (Mònica Oltra), al propio Marzà y a los miembros del Consell Rector del IVAM. En ella se solicitaba “la renovación del mandato" del actual director, tras haber “logrado los objetivos propuestos y para dar certidumbre y confianza en la gestión de la situación actual que se requiere en esta gran institución”. En la carta se valora el trabajo de Cortés de un museo que ha recobrado su prestigio tras una “periodo muy oscuro”.

Antiguo colaborador de Ciscar, que lo nombró director del Espai d’Art de Castelló, Cortés normalizó al entrar en el IVAM normalizó el cómputo de afluencia de visitantes que la exdirectora llegó a hinchar multiplicándolo por 10. Su primer gerente, Joan Llinares, hoy jefe de la Oficina Antifraude valenciana, llevó a los tribunales la auditoria de la Generalitat que detectaba múltiples irregularidades en la gestión de Ciscar. Los visitantes han pasado de 71.000 a 210.000 en cinco años.

Sin embargo, esa normalización en el funcionamiento del IVAM con la llegada de Cortés no ha sido suficiente. Al margen de las cuestiones administrativas y legales, fuentes consultadas de la Consejería consideran recomendable un cambio para relanzar al IVAM, tanto en el plano de la programación artística como en el de la implantación popular del museo. En el primer caso se pone de ejemplo el impacto en el circuito del arte contemporáneo de un centro privado como Bombas Gens, abierto hace dos años en Valencia bajo el asesoramiento de Vicent Todolí, y la dirección de Nuria Enguita, que fue conservadora del museo valenciano y que se presentó al concurso para dirigirlo hace seis años. En el segundo caso, Marzà no ha ocultado su sintonía con la línea emprendida en el Centre del Carmen Cultura Contemporània por la dirección de José Luis Pérez Pons, que ha logrado atraer a un público joven con una línea heterodoxa que incluye desde conciertos de música electrónica o de un popular cantante televisivo de Operación Triunfo, hasta exposiciones de grafiteros y artistas falleros, pasando por muestras de arte contemporáneo más ortodoxas.

Desde la Consejería de Cultura se insiste en que se ha actuado como en otras instituciones (Palau de les Arts), implementando el código de las buenas prácticas.

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