Galicia desconfina su lengua para honrar al escritor Ricardo Carvalho Calero

Un reguero de eventos virtuales celebran al autor de ‘Scórpio’ en el Día das Letras Galegas con la propuesta sobre la mesa de la Real Academia de extender la fiesta hasta 2021 por la crisis sanitaria

Ricardo Carvalho Calero, en la Praza da Quintana en Santiago.
Ricardo Carvalho Calero, en la Praza da Quintana en Santiago.RAG / Moncho Rama

Que el año de Ricardo Carvalho Calero (Ferrol, 1910- Santiago, 1990) no iba a ser uno cualquiera en la celebración el 17 de mayo de la gran fiesta del idioma, el Día das Letras Galegas, estaba claro desde que salió adelante la candidatura para ser homenajeado de este historiador de la literatura, profesor y escritor. Era esperable que cobrase fuerza el viejo debate que había condenado al ostracismo y había hecho perder apoyos y amigos al lingüista que cambió desde 1981 su apellido Carballo por el de Carvalho, y que defendió que Galicia volviera la vista hacia Portugal en el proceso de normalización de la lengua.

Pero nadie podía adivinar que una crisis sanitaria mundial truncaría el reguero de actos previstos, y que al mismo tiempo prendería la llama de un sinfín de iniciativas a través de internet. En el rincón llamado Galicia del planeta pandémico, cuando corren de boca en boca expresiones como teletrabajo, webinario y educación virtual, desde principios de mes se multiplican los eventos en línea, los conciertos, las lecturas colectivas, los juegos interactivos y todo tipo de ideas culturales para honrar a Carvalho Calero.

Según la filóloga Pilar García Negro, Carvalho fue “despreciado” e “incluso proscrito” por no adscribirse a la oficialidad. Sufrió “rupturas de amistades de muchos años”, pero no torció su rumbo y siguió contando con la “admiración” de todo un entramado de colectivos culturales

Su candidatura había sido presentada en años anteriores sin éxito, y la Real Academia Galega (RAG) había sido criticada por frustrar su nombramiento frente a otros autores fallecidos mucho menos relevantes para la literatura y la cultura. Entre una veintena de obras ensayísticas de las que despunta la Historia da literatura galega contemporánea (1963), poemarios, piezas teatrales y relatos de ficción, Carvalho Calero marcó varios hitos. Como la publicación en 1951 de la primera novela en gallego de la postguerra, A xente da Barreira, ganadora, entre 18 obras presentadas en castellano, del certamen de la Sociedade de Bibliófilos Galegos. O como Scórpio, Premio de la Crítica en 1988, dos años antes de su muerte.

En 1958 había ingresado como miembro numerario de la Academia Galega, pero en sus dos últimas décadas de vida se fue distanciando cada vez más de la corriente oficial en el proceso de fijación de las reglas del idioma. Cuando el año pasado la Academia anunció por fin su elección (por aplastante mayoría y gracias a que se presentaron dos candidaturas con su nombre) para la fiesta de las letras de 2020, lo hizo con el apellido de su carné de identidad. No con la versión reintegracionista con la que él decidió firmar sus textos en sus últimos años de vida. El presidente de la RAG, Víctor Freixanes, declaraba aquel día que esa defensa del maestro de una ortografía labrada a imagen de la portuguesa (como parte del mismo sistema lingüístico) era “una cuestión menor” dentro de su biografía.

A causa del decreto de estado de alarma, la Academia ha decidido trasladar su acto oficial al próximo otoño y reducir los fastos de hoy a una sencilla ofrenda de flores con la mascarilla puesta. Pero tiene sobre la mesa la propuesta de diversos colectivos de hacer una excepción y extender los eventos en memoria del autor hasta el año que viene. Pese al traslado, estas últimas semanas, la propia RAG, las universidades, editoriales y numerosas instituciones culturales y sociales han sembrado las redes de actividades de homenaje. También muchos centros educativos han llevado a internet esas iniciativas con las que todos los años se acerca la figura celebrada a los niños; aunque en otros muchos el Día das Letras ha quedado silenciado pese a hacerse llamar colegios “plurilingües”.

“Nos enseñaba a hablar, a recitar, a pensar, a imaginar, a tener criterio”, ensalza a su profesor la escritora Carmen Blanco

En la escuela o en la universidad, por las aulas de Ricardo Carvalho Calero pasaron un buen número de figuras de las letras gallegas en la actualidad, como el propio Freixanes o como Pilar Pallarés, Premio Nacional de Poesía 2019 del Ministerio de Cultura. Implicado en la fundación del Partido Galleguista en 1931 y el anteproyecto del Estatuto de Autonomía antes del estallido de la Guerra Civil, el intelectual ferrolano combatió en el bando de la República. Represaliado y encarcelado en el Franquismo, no consiguió volver a la docencia hasta los años 50 en el colegio privado, rural y mixto de Fingoi (Lugo). “Nos enseñaba a hablar, a recitar, a pensar, a imaginar, a tener criterio”, ensalza a su profesor la escritora Carmen Blanco.

En 1972 ocupó por oposición la recién creada cátedra de Lingüística y Literatura Galega en la Universidade de Santiago. Cuando su profundo estudio de la lengua le llevó por un camino opuesto al tomado por sus compañeros académicos, según declara a Europa Press la filóloga Pilar García Negro, fue “despreciado” e “incluso proscrito” por no adscribirse a la oficialidad. Carvalho sufrió “rupturas de amistades de muchos años”, pero no torció su rumbo y siguió contando con la “admiración” de todo un entramado de colectivos culturales.

Quizás por eso los planes para el Día das Letras (y el mes que lo rodea) son incontables pese a las circunstancias. “Este es el año más digital de la historia del Día das Letras”, comentó el pasado jueves el director general de Políticas Culturais de la Xunta, Anxo Lorenzo, durante la presentación de las iniciativas organizadas por la Associaçom Galega da Língua (AGAL), el colectivo que busca la “plena normalización” del gallego-portugués y “su reintegración en el ámbito lingüístico gallego-luso-brasileño”. Para Lorenzo, el año de Carvalho Calero pasará a la historia como preludio de una nueva forma de difusión de la cultura, marcada por la pandemia.

Las bibliotecas coruñesas celebran al autor con documentales y charlas en red

A la espera de la decisión que tome la Academia, están en marcha toda una constelación de eventos, decenas de actividades y proyectos que surgen del ámbito público y privado y pasan por la edición de libros, las producciones audiovisuales, la difusión de juegos en línea o, por ejemplo, la publicación de una novela gráfica, Carvalho, coraçom de terra (Através Editora y Demo Editorial), gracias a una campaña de mecenazgo por internet. Las bibliotecas coruñesas celebran al autor con documentales y charlas en red; la vicepresidencia de la Diputación de Lugo ofrece conciertos de grupos musicales a través de su canal de YouTube a las siete de la tarde durante 10 días; y cuatro bandas de música que suman 170 miembros van a retransmitir hoy un recital conjunto desde auditorios municipales de las cuatro provincias (canal de Youtube de la banda de Arca).

Mientras tanto, la plataforma Queremos Galego llama a “desconfinar” la lengua este domingo a través de las redes y los balcones, con “carteles, banderas y pancartas”. A falta de actos públicos en una Galicia en fase 1, la tradicional manifestación en defensa del gallego que convocaba al mediodía en las calles a miles de personas, especialmente en Santiago, se saldará con otra ofrenda floral. Solo serán un puñado de representantes, guardando las distancias, ante la escultura de Carvalho Calero frente a la alameda compostelana.

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