Pensar y crear en torno al trauma y la enfermedad

La III edición del Festival Gelatina reúne virtualmente a una decena de jóvenes artistas que trabajan la dimensión colectiva y política de los problemas de salud

Imagen de la película 'The Book of Conrad', de Delinquent Films

LA CASA ENCENDIDA
12/05/2020
Imagen de la película 'The Book of Conrad', de Delinquent Films LA CASA ENCENDIDA 12/05/2020Europa Press

Se describió como “mujer inglesa, blanca, de 30 años, con pelo castaño recogido en coleta, piercings en las orejas, pintalabios medio marrón y vestida con sudadera de cremallera”. Y charló con una “persona transgénero blanca que ronda el final de la veintena”. Los artistas Leah Clements y Clay AD ofrecieron así sucintas descripciones de síi mismos dirigidas a aquellas personas ciegas que pudieran estar conectadas, al dar comienzo ayer a la tercera edición del Festival Gelatina organizado por La Casa Encendida, al que se irán añadiendo contenidos hasta el 2 de junio.

Quien se identifica como ‘Crip’, como la propia Leah Clements, afirma pertenecer a la comunidad de discapacitados o individuos con diversidad funcional o ser aliado de esa comunidad

El fértil territorio de nuevas propuestas en las que se entrecruzan el mundo académico, el arte, la tecnología y el feminismo es el punto de partida de Gelatina. Si la primera edición se centró en el xenofeminismo y en las voces que se resisten a demonizar el mundo tecnológico y defienden que otra tecnología es posible, y la segunda se enfocó en el aceleracionismo, las relaciones entre mente, tecnología y biología, ahora, en 2020 el festival se vuelca en el complejo mundo de la enfermedad.

La pandemia, no teórica sino real, ha forzado a que los encuentros y charlas de Gelatina sean telemáticos y en el centro de muchas de las actividades están el término y las teorías calificadas como Crip. Este movimiento trata de dotar de un nuevo significado a la palabra peyorativa que designa en inglés una tara física (cripness): quien se identifica como Crip, como la propia Leah Clements, afirma pertenecer a la comunidad de discapacitados o individuos con diversidad funcional o ser aliado de esa comunidad. “Tratan de abordar la colectivización de la enfermedad y aprender a vivir con una condición crónica”, explica Leticia Ybarra, directora del festival, en conversación teléfonica. “Muchos de los trabajos lindan con la poesía y con rituales de poesía somática que reivindican la sanación y la magia”.

Las reflexiones entroncan con lo que examinó Susan Sontag en su ensayo de 1978 ‘La enfermedad y sus metáforas’.

Hay algo que parece entroncar con lo que ya examinó Susan Sontag en su ensayo de 1978 La enfermedad y sus metáforas. En ese texto la intelectual estadounidense cuestionaba la victimización y culpabilización aparejada a la convalecencia: “La enfermedad es el lado nocturno de la vida, una ciudadanía más cara. A todos, al nacer nos otorgan una doble ciudadanía: la del reino de los sanos y la del reino de los enfermos. Y aunque preferimos usar el pasaporte bueno, tarde o temprano cada uno de nosotros se ve obligado a identificarse, al menos por un tiempo, como ciudadano de aquel otro lugar”.

En el festival Gelatina se dan cita voces que presentan nuevas propuestas y reflexiones sobre la poliédrica forma que asumen la enfermedad y el trauma. Hay programados talleres online, lecturas de versos y una ambiciosa publicación digital que se presentará el 28 de mayo y que reunirá entrevistas, listas de música y performances en vídeo. Además, el festival ha cerrado un acuerdo con la plataforma Filmin para mostrar películas de los artistas invitados.

La cultura del ‘wellness neoliberal’ renuncia a aceptar la dimensión política y colectiva de la enfermedad

Nadie debe quedar fuera, la enfermedad no debe suponer una radical separación cartesiana entre mente y cuerpo, ni el enfermo quedar aislado y fuera de la sociedad. Sobre todo de esto hablaron Clements y Clay AD y en línea con esa misma idea de inclusión la web de La Casa Encendida aporta una lista de libros mencionados por los artistas y un glosario que ayuda a cualquiera a seguir la charla sin perderse con términos como “disforia de género” (angustia causada cuando la identidad de género no coincide con el sexo) o “disociación” (entendida como la sensación de irrealidad que se produce en momentos de angustia, y que puede ayudar a gestionar esa desazón).

La charla de más de una hora, colgada en Vimeo y con subtítulos en español, abordó las experiencias y trabajos con los que asumen, traspasan, sanan o enfrentan sus enfermedades Clements y Clay AD. En el caso de la británica, el síndrome de fatiga crónica que padece, —una enfermedad con una larga historia de ser mal diagnosticada como histeria— la llevó a conectar con otras personas que también lo sufrían y a realizar la película Collapse que se muestra también en el festival. Clay AD tiene la enfermedad de Chrone, algo que trató de ocultar durante años y que le llevó a crear el llamado Sickness Affinity Group, un colectivo que reúne a artistas con discapacidades o que tratan estos temas en sus obras, y que funciona casi como un grupo de apoyo.

La audioguía que Clay AD creó Heavy, Heavy Breathing (respiración profunda, profunda) resume su aproximación a la meditación, la danza, la sanación. Los dos artistas denunciaron la culpa que la sociedad traslada al propio enfermo, y la cultura del “wellness neoliberal” que renuncia a aceptar la dimensión política y colectiva de la enfermedad. “Uno no puede hacer suficiente yoga como para librarse de pagar el alquiler o cualquier otro problema”, apuntó entre bromas Clements. Su consejo y el de Clay: aprender a conectar con algo tan único y común como el “no”, y evitar forzarse o frustrarse. Siguiendo el título de uno de los trabajos de Clay AD, “metabolice, si se puede”.

Sobre la firma

Andrea Aguilar

Es periodista cultural. Licenciada en Historia y Políticas por la Universidad de Kent, fue becada por el Graduate School of Journalism de la Universidad de Columbia en Nueva York. Su trabajo, con un foco especial en el mundo literario, también ha aparecido en revistas como The Paris Review o The Reading Room Journal.

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