Coronavirus en España

Las limitaciones de aforo por el coronavirus sacuden el mundo de la cultura

Las medidas preventivas del Gobierno fuerzan la cancelación de espectáculos y conciertos ante la incertidumbre por falta de protocolos. Málaga aplaza su festival de cine

Representación de 'El Rey León'.
Representación de 'El Rey León'.Europa Press

Con la alfombra roja cubriendo ya algunas calles y todo listo para la gala de inauguración, el Ayuntamiento de Málaga anunció este martes la suspensión de la 23ªI edición del Festival de Cine de la ciudad, prevista del 13 al 22 de marzo, para contener la expansión del coronavirus en la zona. El evento, uno de las más importantes del cine español, ha quedado cancelado, aunque estudia otra fecha más adelante.

La medida no fue impuesta por las autoridades sanitarias, sino una decisión de la propia organización del certamen, que consideró que la recomendación emitida el lunes por el Gobierno de reducir los viajes dentro del territorio nacional iba a dificultar que la cita se desarrollara con normalidad. Además, más de la mitad de las personas que conforman los equipos de las películas programadas en el festival proceden de Madrid, considerada zona de alta transmisión del virus, junto a La Rioja, Vitoria y Labastida.

Es una de las muchas actividades culturales que se están cancelando por la expansión del coronavirus en España, sobre todo desde que el Ministerio de Sanidad anunciara la prohibición en esas zonas de alta transmisión de todos los eventos que congreguen a más de 1.000 personas y la obligatoriedad de reducir el aforo a un tercio en el resto para evitar aglomeraciones en lugares cerrados. La medida creó incertidumbre en el sector por las dificultades que entraña su aplicación, sobre todo en lo que se refiere a la reducción de los aforos. Solo los promotores de grandes conciertos o eventos y los gestores de salas de más de 1.000 localidades, como los teatros que albergan los musicales de la Gran Vía madrileña, parecían tener claro desde el primer momento que estaban abocados a la suspensión.

No obstante, fueron pocos los que se lanzaron a cancelar sus actividades al instante. Stage Entertainment, productora de dos de los musicales más exitosos de la cartelera madrileña, El rey león y Anastasia, decidió anular desde anoche las funciones de estos dos espectáculos hasta el 25 de marzo. “Para nosotros supone un horror. Más de 40.000 personas habían comprado entradas para esas funciones. Estamos viendo qué hacer para que recuperen su dinero o vean su obra en otras fechas”, explicó a este diario la directora general de la empresa, Yolanda Pérez Abejón, que además subrayó el alto coste económico que va a suponer la medida. “Hemos tenido que mandar a casa a más de 300 empleados de los dos teatros. No podemos mantener esos salarios, así que vamos a presentar una solicitud de un ERTE [Expediente Temporal de Regulación de Empleo]”, advirtió.

Otras grandes promotoras como Som (Billy Elliot, La jaula de las locas) o LetsGo (Ghost, El guardaespaldas) estaban aún estudiando qué hacer, pues se espera que este miércoles el Gobierno amplíe la información sobre cómo desarrollar en la práctica las medidas.

El Teatro Real de Madrid, con aforo de 1.745 butacas, no tiene programación en su sala grande hasta el martes, fecha prevista para el estreno de la ópera Aquiles en Esciros, por lo que solo ha suspendido oficialmente las funciones previstas esta semana dentro de sus campañas para escolares.

La mayoría de las grandes instituciones públicas radicadas en la capital también adoptaron ayer medidas preventivas de forma instantánea. La Comunidad de Madrid puso en marcha un sistema para reducir el aforo de todos sus teatros y ha aplazado espectáculos del festival Teatralia, destinado a niños. El Ayuntamiento de Madrid fue más drástico y anunció el cierre todos los teatros municipales (Español, Fernán Gómez) y otros centros como Matadero hasta el 27 de marzo. El Centro Dramático Nacional suspendió el lunes las actuaciones del Piccolo Teatro de Milán previstas esta semana y los Teatros del Canal han anulado las de Pippo Delbono el 2 y 3 de abril.

El Museo del Prado está supervisando ya el número de personas presentes al mismo tiempo en el recinto y estableció un tope en las salas más transitadas (las de Las meninas, El Bosco y las pinturas negras de Goya), igual que el Reina Sofía (la del Guernica). Y otras entidades como la Fundación Juan March, el Instituto Cervantes en Madrid o Casa de América cancelaron todas las actuaciones y actividades previstas en sus auditorios. La Fundación Mapfre ha anunciado que cierra sus dos salas de exposiciones en Madrid hasta el 26 de marzo incluido, no así la que tiene en Barcelona.

Los que menos claro lo tienen son los gestores de recintos privados con aforos menores de 1.000 personas. La Asociación de Productores y Teatros de Madrid ha convocado una asamblea extraordinaria esta tarde “para intentar establecer protocolos de aplicación y cómo hacer para reducir aforos sin llegar a la suspensión”, según su presidente, Jesús Cimarro. Por la mañana también se reunirá la Asociación de Industrias Culturales para estudiar el impacto económico que esta crisis puede tener sobre el sector y posibles medidas correctoras. Aparte de la repercusión que vayan a tener a partir de ahora las medidas decretadas ayer por el Gobierno, ya se ha notado un descenso en la afluencia a museos (durante los nueve primeros días de marzo, el Reina Sofía ha recibido un 50% menos de visitantes) o citas como la reciente Arco (un 7% menos).

La Federación de Exhibidores de Cines de España (Fece) tampoco se aventuró ayer a concretar los planes de las salas para controlar los aforos hasta conocer los detalles oficiales de la medida. Los empresarios necesitan saber, por ejemplo, si el máximo de 1.000 asistentes debe aplicarse a un complejo entero o a cada una de sus salas. La diferencia es notable: apenas hay pantallas con tamaño aforo, mientras que muchos cines en su conjunto sí lo superan.

El sector musical es otro muy sacudido. Se ha pospuesto la gala de entrega de los premios de la música independiente MIN, prevista para este miércoles en el Circo Price de Madrid, con un aforo de 1.600 personas, en la que tenían confirmada su presencia Kiko Veneno, Viva Suecia o Zenet. Y los grupos Tequila y Amaral han anulado los conciertos programados en el WiZink Center de Madrid el viernes 20 de marzo y el sábado 21. Alejo Stivel, cantante de Tequila, confirmó más tarde que la nueva fecha de su recital será el 23 de septiembre. “La venta iba muy bien, pero se paró en seco hace una semana, con las informaciones del coronavirus”, añadió.

El otro local importante (por número de asistentes) de conciertos de la capital, La Riviera, con capacidad para 2.000 asistentes, está reestructurando toda su programación, aunque anoche se mantuvo el recital de Louis Tomlinson, excomponente de One Direction, “dado que el aforo no iba a superar el permitido”, informó la promotora Live Nations.

La Asociación de Festivales de Música (FMA), en la que se encuentran citas como Arenal Sound, Bilbao BBK Live, FIB, Sonar o Viña Rock, mantiene de momento el calendario, aunque todas las miradas están puestas en el Mad Cool, previsto del 8 al 11 de julio en Madrid, con la presencia de estrellas como Taylor Swift, Billie Eilish, The Killers o Kings Of Leon. De momento, la organización también mantiene la cita.

Fuera de España también se están cancelando importantes citas culturales por el coronavirus. Una de ellas ha sido la gira de Madonna, que tenía previsto acabar su Madame X Tour en París pero que se ha visto obligada a anular sus actuaciones el martes 10 y el miércoles 11. Bob Dylan, en cambio, no parece preocupado y mantiene sus 14 actuaciones en Tokio.

Sony ha retrasado la fecha de estreno de Un amigo extraordinario, la película sobre el presentador Fred Rogers interpretada por Tom Hanks, así como la de Peter Rabbit 2. La española Operación Camarón, de Telecinco, ya había aplazado su debut del viernes 13 de marzo al 11 de septiembre, siguiendo una senda que abrió Sin tiempo para morir: la última entrega del agente 007 se verá en noviembre, en lugar de abril.

Entre tantas modificaciones, de momento, el Festival de Cannes mantiene sus planes: está previsto que se celebre del 12 al 23 de mayo, pese a que Francia también prohíbe reuniones de más de 1.000 personas y solo la sala Louis Lumière del certamen suma 2.309 plazas, según la web del Palacio de Festivales y Congresos, donde está ubicada. La revista Variety publica que la aseguradora del festival, Circle Group, ofreció a sus organizadores hace unos 10 días la opción de cancelarlo, pero la rechazaron. Por un lado, es una muestra de su firme intención de seguir adelante. Por otro, también supone que, en caso de futura cancelación, el certamen ya no podrá pedir reembolsos.

En Italia, el país europeo que vive la situación más extrema, la actividad cultural se ha reducido al mínimo. Se han anulado acontecimientos como la exposición Raffaello 1520-1483, la más completa nunca hecha sobre el pintor. Algunos cines han permanecido abiertos respetando la obligatoriedad de mantener una distancia de un metro entre los espectadores.

Con información de Nacho Sánchez, Tommaso Koch, Javier A. Fernández y Carlos Marcos.


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