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CRÍTICA | CURIOSA CRÍTICA i

Osadía de mujer

La directora filma la sensualidad y el deseo, la ruptura de códigos, la pasión destructora y el descubrimiento de la sexualidad y del propio cuerpo con inspiración casi pictórica

Noémie Merlant y Amira Casar, en 'Curiosa'. En vídeo, un avance de la película.

“Somos casas en venta sin posibilidad de alquiler a la espera de un comprador”. La frase, directa, inteligente y lúgubre, la pronuncia una de las jóvenes hijas de una familia de artistas en proceso de decadencia económica, respecto del futuro e inevitable matrimonio en el París de finales del siglo XIX. Y articula el espíritu libertario y reivindicativo de la película francesa Curiosa, debut en el cine de la hasta ahora realizadora y guionista televisiva Lou Jeunet, alrededor de una de esas figuras esquinadas por la historia y la cultura, que en estos años de necesario feminismo están encontrando acomodo, en un tipo de producción muy consciente del interés de un reconocible arco de público.

CURIOSA

Dirección: Lou Jeunet.

Intérpretes: Noémie Merlant, Niels Schneider, Benjamin Lavernhe, Amira Casar.

Género: drama. Francia, 2019.

Duración: 107 minutos.

Marie de Régnier, la autora de la sentencia inicial y protagonista de la película, vivió en tiempos donde por su continua búsqueda, su necesaria rebelión contra los cánones de la sociedad y del comportamiento parecía vedada o condenada al estereotipo de la mala mujer o al mito de la mujer fatal. En el París de Verlaine, Debussy, Musidora, Proust y Valéry, entre otros, la vibrante De Régnier, mujer casada, fue amante del poeta y novelista Pierre Louÿs y de la también escritora Colette, pero es a su relación con Louÿs, autor de la mítica La mujer y el pelele, inspiradora para el Luis Buñuel de Ese oscuro objeto del deseo, a la que se dedica el relato de Curiosa.

Jeunet, la directora, filma la sensualidad y el deseo, la ruptura de códigos, la pasión destructora y el descubrimiento de la sexualidad y del propio cuerpo con inspiración casi pictórica. O mejor, fotográfica, porque en realidad la película está iluminada por las eróticas imágenes que se conservan de una relación que va más allá de la condición adúltera, realizadas por Louÿs a la futura escritora De Régnier.

Curiosa no es solo la semblanza de una mujer insólita, sino también la de una época y un lugar fascinantes, emancipadores para las que tuvieron el coraje y la inteligencia de no dejarse arrastrar. Y de esa valentía se ha llenado también Jeunet con la decisión en principio más osada de su primera obra: la de acompañar sus imágenes con una banda sonora de corte electrónico y de pop experimental, creada por Arnaud Rebotini. ¿Osada, discutible? No, de gran audacia.

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