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CRÍTICA | JAZZ CRÍTICA i

Volver a casa

Jorge Pardo, Carles Benavent y Tino Di Geraldo presentaron su nuevo disco en JazzMadrid, refrendando su importancia en la historia del jazz español

De izquierda a derecha, Carles Benavent, Tino Di Geraldo y Jorge Pardo, durante el concierto.
De izquierda a derecha, Carles Benavent, Tino Di Geraldo y Jorge Pardo, durante el concierto. JAZZMADRID19

A estas alturas, el jazz en nuestro país ha dado ya unos cuantos grandes músicos y, por consiguiente, también algunos grandes grupos. Lo que no es tan común es encontrarnos ante un grupo, no solo grande, sino relevante, único. Uno en el que cada miembro es insustituible, y que solo tiene sentido si se mantiene con la misma alineación que lo hace tan especial. Sin duda, esto es lo que han sido y son el trío de Jorge Pardo, Carles Benavent y Tino Di Geraldo: una confluencia de voces que significan algo en la música de este país, y más concretamente en el jazz teñido de flamenco que tanto nos representa a veces, y que en demasiadas ocasiones nos llega envuelto en oportunismo y banalidad.

Pardo, Benavent y Di Geraldo son todo lo contrario a esa banalidad: son genuinos, puros y carismáticos. The real thing, si me permiten el anglicismo. Es por esto que escucharlos en una de las últimas jornadas de la edición de este año del Festival Internacional de Jazz de Madrid, era una especie de acontecimiento. Dos semanas después de la presentación de su nuevo disco, Flamenco Leaks, el primero que graban como trío desde hace más de una década, el grupo volvía a casa, como dijo el propio Pardo al saludar al público congregado en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa.

A pesar de una carrera discográfica poco productiva (tres álbumes en 20 años), en directo el trío demuestra que su mayor fuerza reside en la complementariedad de sus personalidades. No parece haber ningún tipo de cesión ni adaptación en sus idiosincrasias, aquello que les convierte en instrumentistas de carácter, con voz propia. Y, sin embargo, todo funciona a la perfección en la música del grupo: en el contexto de este trío, los tres suenan 100% a sí mismos, dando la sensación de que no se puede ser más Pardo, más Benavent o más Di Geraldo que cuando tocan esas piezas de compás enrevesado y esencia flamenca, juntos.

Hubo en Madrid pasajes interpretados en solitario por cada uno de ellos, con Benavent tocando una composición hábilmente titulada Madrid, Di Geraldo ofreciendo una sugestiva intervención a la tabla y Pardo explayándose desenfadadamente con la flauta. Pero fueron las composiciones del nuevo álbum las que forjaron los mejores momentos del concierto, siempre con los tres músicos en perfecta sintonía, impulsándose unos a otros para generar esa característica dinámica del grupo.

Pardo, solista asombrosamente expresivo, se concentró en la flauta durante la mayor parte del concierto, pero fue cuando sacó su saxo cuando demostró por qué es, probablemente, el mejor saxo tenor que ha dado el jazz de nuestro país: original, con un sonido inconfundible y un fraseo siempre emocionante. Como los más grandes.

Con todo, pudiendo afirmar que el de Madrid fue, sin duda, un concierto excelente, tal vez le faltó algo para hacerlo completamente inolvidable. La excelencia puede estar exenta de sorpresas y, aunque el trío estuvo estupendo, como no podía ser de otra forma, quizá se echaron en falta algunos momentos más en los que la música traspasase esa barrera mágica que le hace a uno levitar en su butaca. O quizá es que, después de tantos años, uno espera que un grupo suene en directo mejor aún que en los rastros que ha dejado en su memoria en todo este tiempo. Y esa es una batalla muy difícil de ganar.

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