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A bordo de la nao ‘Victoria’

Tres réplicas de barcos hístoricos recalan en Sevilla para mostrar al público cómo era la vida de los marineros que dieron la primera vuelta al mundo

Desde la izquierda, el galeón 'Andalucía', la nao 'Victoria' y la carabela 'Vera Cruz', en el muelle de las Delicias de Sevilla.
Desde la izquierda, el galeón 'Andalucía', la nao 'Victoria' y la carabela 'Vera Cruz', en el muelle de las Delicias de Sevilla.

"¿Dónde están los piratas?". Esto es lo primero que preguntan muchos niños cuando ponen el pie en la cubierta de la nao Victoria, una réplica exacta de la nave que completó la primera circunnavegación de la tierra cuando atracó en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el 6 de septiembre de 1522 con Juan Sebastián Elcano al mando de 17 aguerridos marineros. "Sus referencias son del cine, así que todos creen que están a bordo de La Perla Negra, de Piratas del Caribe; pero aquí aprenden que la aventura real de los hombres que consiguieron completar la primera vuelta al mundo fue mucho más dura y arriesgada que la ficticia", explica Guadalupe Fernández, historiadora de América y coordinadora del Espacio Primera Vuelta al Mundo, un centro de interpretación abierto en Sevilla muy cerca de la Torre del Oro que forma parte de las iniciativas para la celebración del V Centenario 1ª Vuelta al Mundo.

Tres réplicas de naves históricas, la Victoria, el galeón Andalucía y la carabela portuguesa Vera Cruz están atracadas y abiertas al público en el sevillano muelle de las Delicias hasta el 13 de octubre, en un Festival Marítimo que ofrece visitas guiadas y teatralizadas por los tres barcos. El puerto de Sevilla recuerda así su pasado, cuando en el siglo XVI ostentaba el monopolio del comercio con las Américas y el puerto de Indias era el más importante del mundo, un hervidero de comerciantes, aventureros y truhanes que convirtió a la ciudad en una gran metrópoli.

"Muchos niños no tienen ni idea de nuestra historia y cuando conocen un poco se sienten fascinados y quieren saber más", añade Fernández, quien recuerda que la visita a las tres naves es para todos los públicos e incluye el Espacio Primera Vuelta al Mundo, un centro creado por la Fundación Nao Victoria, propietaria de dos de las embarcaciones históricas. "Lo que más sorprende a los visitantes es pensar que 45 hombres podían vivir en este barco, que tiene muy pocos espacios libres. No había camarotes, salvo para el capitán, y los marinos dormían en cubierta a pesar del frío y del mal tiempo. La bodega estaba sellada y solo podía bajar el despensero que estaba a cargo del avituallamiento", comenta la historiadora sobre la Victoria, la única que volvió de las cinco naves de la famosa Armada del Maluco que capitaneó Fernando de Magallanes.

Las tres réplicas de barcos históricos, atracadas en Sevilla.
Las tres réplicas de barcos históricos, atracadas en Sevilla.

"Llevamos 15 años navegando por todo el mundo con las réplicas para dar a conocer el papel que tuvo España en la era de los descubrimientos y cada año visitan nuestros barcos un millón de personas. Son embarcaciones que se construyeron en su momento con la mejor de las tecnologías como prueba el que la Victoria fue capaz de dar la vuelta al mundo", ha comentado el presidente de la Fundación Nao Victoria, José Fernández de Cabo.

"Vamos a conseguir un puerto que aporte más cosas a la ciudad. Tenemos que seguir trabajando en el Muelle de las Delicias para atraer actividad y acercar a la ciudadanía. El V Centenario es una gran oportunidad para Sevilla que tenemos que seguir aprovechando en colaboración con otras Administraciones", ha afirmado Juan Espadas, alcalde de Sevilla, este viernes en la presentación del Festival Marítimo.

El galeón Andalucía, una réplica de los galeones que hacían la ruta comercial con Indias en el siglo XVII de 51 metros de eslora, ha sido el último de los tres en atracar en el muelle de las Delicias y ha recalado en Sevilla después de una gira por puertos del norte de Europa; mientras que la carabela Vera Cruz ha llegado desde Lisboa después de más de dos días de travesía. Con 24 metros de eslora este velero portugués, construido en 2000 por la fundación privada Aporvela, se dedica al entrenamiento de jóvenes para convertirlos en marinos de grandes veleros. "Siempre que podemos navegamos a vela pero, como todos los barcos actualmente, debemos tener todos los sistemas de navegación actuales", ha explicado uno de sus 20 tripulantes.

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