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“Tendemos a quedarnos en el victimismo, pero no sirve de nada”

Paloma Bravo novela en ‘Las incorrectas’ la amistad entre cuatro mujeres con el denominador común del club de fútbol al que pertenecen sus hijos e hija

Paloma Bravo, en una fotografía promocional.
Paloma Bravo, en una fotografía promocional.

Cuatro mujeres con caracteres, procedencias y clases sociales muy diferentes quedan unidas por la afición de sus hijos e hijas por el fútbol. La pertenencia a un equipo de barrio de Madrid es el origen de una amistad inquebrantable, divertida y confesional, como suele suceder cuando se inician nuevas relaciones a una edad ya madura, y es la materia con la se construye la novela Las incorrectas (Espasa), de Paloma Bravo. Los problemas de una taxista se mezclan con los de la esposa de un corrupto y los de la madre de una niña con pinta de psicópata, todo servido con diálogos dinámicos, mucho humor y un acerado costumbrismo urbano.

Autora de éxito con su primer libro, La novia de papá, reconvertido en un blog en EL PAÍS y adaptado al teatro, Bravo reconoce que su última “irónica y luminosa” novela es un tributo a las mujeres cuya escritura surgió tras sufrir una depresión. “Más que terapia, el libro es un homenaje a la amistad con las mujeres. He tenido siempre más amigos hombres y estaba como orgullosa. Mis mejores amigos son hombres. No es verdad. Cuando los he necesitado, las que estaban al otro lado han sido las mujeres. Por eso es un homenaje a lo que somos las mujeres, que podemos con todo, con el trabajo, con los niños, con los de padres, con los hospitales y aún tenemos tiempo para sacar a tus amigas del hoyo”.

Autora de novelas como Solos o La piel de Mica, Bravo índice en su propósito: “Hay una frase de Lord Byron que me encanta: ‘Antes de ser luz, tienes que arder’. Creo que lo importante con las cosas que te pasan es qué haces con ellas. Tendemos a quedarnos en el victimismo, que es muy tentador, muy cómodo, la culpa la tiene el mundo o los demás, pero te quedas ahí, no sirve de nada. Cuando te pasan cosas malas lo mejor es incorporarlas y ver qué te enseñan de ti y del mundo. Ver el lado positivo”.

Ella misma es madre de una niña que juega de delantera en un equipo mixto de fútbol, mayoritariamente masculino. “Oyes cosas que mejor no repetirlas”, comenta la autora y periodista, que rechaza que se trate de un libro autobiográfico, a excepción de este préstamo familiar inspirador para la trama. La novela no oculta su vocación de llegar a un amplio público como el que tiene, por ejemplo, algunas de las celebradas series de televisión de la actualidad. De hecho, a Bravo le atrae la posibilidad de su adaptación a este formato.

“Mi intención ha sido darle mucho ritmo a los diálogos y que los personajes se expliquen a sí mismo. El narrador les ayuda, pero no interfiere. Es la primera novela coral que hago. Son mujeres que hablan y se escuchan, porque es esta sociedad es difícil escuchar a los demás”, señala. Destaca el tono irónico y cómplice de la narración. “La frontera entre la ironía y el sarcasmo es muy difusa. La ironía es distancia pero tiene una pared de empatía, de sentido de humor autocrítico y luminoso, mientras que el sarcasmo es cruel”, afirma.

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