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Londres veta el ‘tulipán’ de Norman Foster

El alcalde de la ciudad, Sadiq Khan, prohíbe la construcción del rascacielos por alterar considerablemente las vistas de esa zona

tulipan londres
Recreación del Tulipán rodeado de otros rascacielos de la City.

El alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, ha decidido cortar de raíz el tulipán de la City, el rascacielos diseñado por el arquitecto Norman Foster que en 2025 hubiera dominado el paisaje de la capital británica y hecho sombra al resto de rascacielos del distrito financiero. El edificio, de 300 metros de alto, asemeja en el proyecto ya conocido desde hace tiempo un enorme tulipán (o una cerilla, o un bastoncillo de algodón, según a quién se pregunte) y hubiera sido el segundo rascacielos más alto de Europa Occidental. Apenas cinco metros menos que The Shard, también en Londres, pero que juega con la trampa de arañar un poco más el cielo con su aguja puntiaguda.
A pesar de que los promotores aseguran que la construcción podría atraer 1,2 millones de visitantes en los próximos años, el alcalde ha decidido vetar el proyecto por no reunir la suficiente calidad estética y, sobre todo, por alterar considerablemente las vistas de esa zona y eclipsar un monumento histórico como la Torre de Londres.

“El alcalde tiene serias reservas sobre el proyecto, y después de un intenso estudio del asunto, ha decidido conceder su permiso a un esquema urbanístico que, según piensa, resultaría en un beneficio muy limitado para el público londinense”, ha dicho un portavoz de Khan.
Khan ha cubierto su decisión de un lenguaje técnico y de argumentos urbanísticos, al contrario que otros detractores del tulipán que habían emprendido una campaña feroz contra el proyecto de Foster, como por ejemplo, Duncan Wilson, el director de la organización Historic England: “Este edificio, un poste con ascensor y un bulto arriba del todo, dañará de modo irreparable aquello que sus promotores aseguran que van a enriquecer, el turismo y las vistas que proporciona la extaordinaria herencia cultural de la ciudad de Londres”.

Las relaciones entre lo que se denomina Greater London, la vasta megalópolis de 12 millones de habitantes sobre la que Khan extiende su autoridad, y la City of London (la almendra financiera y jurídica con gobierno y autonomía propios) han sido siempre tensas y sus intereses, en muchas ocasiones, contrapuestos. Este ha sido uno de esos casos. La City of London Corporation, la entidad medio municipal medio empresarial que controla esta multimillonaria aldea gala, concedió permiso para la construcción del rascacielos en abril, y sus técnicos defendieron que el tulipán sería “una atracción turística genuinamente única” que ayudaría a que un distrito que suele convertirse en un páramo durante los fines de semana pudiera atraer nuevos turistas. Unos 20.000 vecinos residen en la City (y tienen un tercio del poder político, los otros dos se los reparten las grandes corporaciones y los anacrónicos pero poderosos gremios históricos).

El proyecto contemplaba que el rascacielos, uno más de las decenas de ellos que proliferan como setas en los últimos años en el paisaje londinense —si bien muchos de ellos hacia el este del Támesis, en la zona de Canary Wharf-—, tuviera una inmensa plataforma observatoria en su cima, una serie de góndolas giratorias, restaurante, bar y “zonas educacionales”.

“El equipo del Proyecto Tulipán está decepcionado con la decisión del alcalde de rechazar tajantemente la construcción del edficio, particularmente porque habría generado beneficios socio-económicos inmediatos y a largo plazo para la ciudad de Londres y para el Reino Unido en su conjunto”, ha dicho un portavoz de los promotores.

Si deciden finalmente recurrir la decisión de Khan, algo que aún están tomando en consideración y no han anunciado, la decisión final recaería en un alto inspector de planificación o incluso en el ministro de Vivienda.

Los medios de comunicación se han dedicado estos meses a realizar encuestas entre sus lectores sobre el proyecto, y en muchas de ellas ganaban los que defendían el tulipán, pero Khan ha recibido también decenas de protestas escritas. En una de ellas, citada por el diario The Independent, se criticaba el diseño “por ser más propio de un parque de atracciones que del centro de la ciudad de Londres”.

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