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‘Dolor y gloria’ juega fuerte por la Palma

En las calificaciones de los críticos en un montón de revistas el lugar más destacado lo ocupa la película de Almodóvar. 'A Hidden Life', de Terrence Malick, también es favorita

El cine a concurso en Cannes no había preparado ningún manjar especial en las postrimerías de la fiesta. Estratégicamente, los platos fuertes siempre los sirven antes, cuando la gente de la industria, gran parte de los informadores y mucho público de paso todavía permanecen aquí. Hubo alguna excepción gloriosa, como el estreno de la volcánica y genial Léolo, que se exhibió el último día del festival y que debimos de ver un grupo tan escaso como entusiasmado. A lo peor tampoco la vio el jurado, ya que imperdonablemente no le concedió ningún premio ni mención. Da igual. Nadie se acuerda de quiénes formaban ese jurado, pero la desgarrada historia de aquel niño canadiense que susurraba “porque sueño no estoy loco” permanecerá para siempre en la historia del cine.

La película palestina It Must Be Heaven y la francesa Sibyl han cerrado con escaso brillo la sección oficial. El director y protagonista de la primera es Elia Suleiman, señor al que sus admiradores más benévolos o exagerados llegan a comparar con dos maestros llamados Buster Keaton y Jacques Tati. Imagino que lo hacen porque Suleiman no habla ni sonríe nunca en la pantalla y las situaciones que plantea tienen un punto surrealista. It Must Be Heaven cuenta los viajes que hace Suleiman a París y a Nueva York y su estupefacción ante lo que ve y escucha en las calles. El sentido del humor es muy particular, como siempre, y reconocible su estilo narrativo. Resulta graciosa en algún momento, pero no deberían de establecer comparaciones y paralelismos con los artistas que citaba antes.

En cuanto a la francesa Sibyl, dirigida por Justine Triet, que describe la relación entre una psicoanalista y su paciente, una actriz que ha quedado embarazada del protagonista de la película que están rodando y que, a su vez, es el marido de la directora, inspira a la psiquiatra escribir una novela utilizando esa historia. Demasiado enrevesado para mis vulgares gustos. La mezcla de realidad y ficción puede convertirse en un terreno pantanoso si existen más pretensiones que talento.

En las calificaciones que otorgan los críticos en un montón de revistas el lugar más destacado lo ocupa Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar. No sería extraño que le concedieran la Palma de Oro, algo que ha rozado su director en varias ocasiones. Teniendo en cuenta la vocación de espiritualidad y de humanismo que posee la obra de Alejandro González Iñárritu, que preside el jurado, sería lógico que le haya fascinado la película de Terrence Malick A Hidden Life, por lo que cuenta y por el deslumbrante estilo visual que aplica el director. Es mi favorita, aunque también me ha conmovido Sorry We Missed You, de Ken Loach. Y la crítica francesa está entusiasmada ante el amor lésbico entre una pintora y su retratada que describe la directora Céline Sciamma en Portrait de la jeune fille en feu. También ha gustado un montón Parásito, del prestigioso director coreano Bon Joon-ho. No suelo acertar en mis predicciones porque siempre hablo del cine que a mí me gusta. Mañana se lo contaré. 

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