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Una bendita irreverencia

Una formidable comedia que viene a calcar la estructura de otro clásico moderno de la descompensación mediática y de autoridad en la pareja, 'Notting Hill'

De la guionista en solitario de Los archivos del Pentágono y de un escritor de la serie South Park solo podía salir algo como Casi imposible, una fantástica irreverencia sobre la política y la sociedad estadounidenses en forma de comedia romántica, que, siendo absolutamente clásica en su estructura, moderniza sus personajes, sus situaciones y, sobre todo, su lenguaje hasta dar la vuelta al concepto. Si en Algo pasa con Mary los hermanos Farrelly reinventaron el género con una cremallera mal subida y la gomina para el pelo más famosa de la historia del cine, Liz Hannah, la escritora de la política, y Dan Sterling, el de la chanza juvenil descarada, son capaces de componer un inusual idilio en las más altas instancias gubernamentales donde la palabra “lefa” tiene una importancia primordial en su clímax romántico, cómico y dramático.

CASI IMPOSIBLE

Dirección: Jonathan Levine.

Intérpretes: Charlize Theron, Seth Rogen, June Diane Raphael, O’Shea Jackson Jr.

Género: comedia. EE UU, 2019.

Duración: 125 minutos

Casi imposible, con eficaz dirección de Jonathan Levine, parece tener la vista puesta en un Pretty Woman del nuevo milenio, aunque con los papeles cambiados y acordes con una flamante era de reivindicación de la mujer. Aquí la poderosa en lo económico y en lo social es ella, nada menos que una secretaria de Estado con aspiraciones presidenciales, mientras el don nadie es él, un simpático perdedor, periodista de denuncia política en paro, que aún piensa que puede vestir de un modo juvenil cuando es casi un hombre de mediana edad. La química resultante entre ambos personajes, con pasado adolescente común, es endiabladamente divertida gracias al trabajo de guion y, tanto o más, por la simpatía, la gracia y el descaro que desprenden Charlize Theron, más técnica, y Seth Rogen, más espontáneo.

Y el resultado es una formidable comedia que viene a calcar la estructura de otro clásico moderno de la descompensación mediática y de autoridad en la pareja, Notting Hill (Roger Michell, 1999), con guiño incluido a Pretty Woman (la canción It must have been love, de Roxette), y a la que no le importa desviarse de la obligación realista con una secuencia de acción de inmoderada desmitificación.

Mordaz y valiente, con una princesa que ya no lo es porque ella es la que manda, y una explicitud tronchante en el lenguaje relacionado con el sexo, Casi imposible transcurre durante dos horas largas que nunca lo parecen, deja para el recuerdo un puñado de líneas de guion y de réplicas de extrema brillantez, y machaca sin piedad a la sociedad biempensante del necesario equilibrio en las relaciones de pareja.

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