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Un Cannes para la leyenda y para la tormenta

En el arranque de la 72ª edición del festival de cine se mezclan la sensación de una gran cosecha de películas con la imposibilidad de la organización de resolver algunas cuestiones candentes

Bill Murray besa a Selena Gomez, en presencia de Tilda Swinton y Jim Jarmusch (d). En vídeo, declaraciones del jurado de Cannes.

Cuando esta noche comience la primera proyección de la 72ª edición de Cannes -Los muertos no mueren, de Jim Jarmusch, algunos temas que como nubes oscurecen el devenir del festival seguirán sin ser resueltas por la organización del certamen. Y eso que la selección de este 2019 está repleta de nombres potentes y de apuestas interesantes, un cóctel con el que ayer, en su tradicional encuentro con la prensa, el delegado general del festival, Thierry Frémaux, sacaba pecho: "El 50% de la selección Oficial lo componen nombres consagrados de la industria, el otro 50% son nuevos valores". La guinda al pastel la logró Frémaux al llegar a tiempo Érase una vez en... Hollywood, de Quentin Tarantino. "Es uno de los grandes cineastas de su generación, uno de los grandes de Cannes", subrayaba Frémaux, que a continuación señalaba a otros clásicos: "También están las nuevas películas de los hermanos Dardenne, Almodóvar o Terrence Malick, junto al debutante francés Ladj Ly, con su ópera prima Les misérables. Para nosotros lo importante es que sean películas buenas". Y por eso aclaró que nunca pensó en la presencia de Tarantino como un homenaje al 25º aniversario de la Palma de Oro que obtuvo el estadounidense con Pulp Fiction.

Hasta aquí todo tranquilo. Junto a Tarantino, Malick, Loach, Jarmusch o Almodóvar, en la sección a Competición, también están cineastas de prestigio como Jessica Hausner, Kléber Mendonça Filho, Céline Sciamma, Corneliu Porumboiu, Bong Joon-Ho, Abdellatif Kechiche (que también ha llegado con su nuevo filme por los pelos, como Tarantino), Ira Sachs, Elia Suleiman, Marco Bellocchio, Arnaud Desplechin o Xavier Dolan. Habrá que ver el nuevo trabajo del chino Diao Yinan, que con su thriller Black Coal ganó el Oso de Oro de Berlín. Y fuera de concurso, en proyecciones especiales y en la sección Una cierta mirada se estrenan los nuevos filmes de Kantemir Balagov, Werner Herzog, Patricio Guzmán, Abel Ferrara, Gael García Bernal, Alain Cavalier, Bruno Dumont, Christophe Honoré, Claude Lelouch y de dos cineastas españoles bien conocidos en Francia: Albert Serra y Oliver Laxe, ambos hijos de Cannes.

Sin embargo, algunos nubarrones oscurecen Cannes. El de Netflix persigue al festival desde hace varias ediciones: la federación de salas de Francia, una institución poderosa, forma parte del patronato del certamen y es firme opositora de que películas que no vayan a los cines se proyecten aquí. El último preacuerdo en la negociación con la plataforma digital que, según medios franceses, llegaba a que solo deberían ir a salas las películas que salieran premiadas, quedó en agua de borrajas. El enfrentamiento sigue, y de él sale beneficiado el festival de Venecia, que si el año pasado albergó el estreno de Roma, de Alfonso Cuarón, en su próxima edición parece la perfecta pista de despegue de El irlandés, de Martin Scorsese. En Francia, tras su estreno en salas, las películas no pueden llegar a Internet hasta 36 meses más tarde, una decisión que espanta a las plataformas digitales.

Las cifras de la paridad de Cannes

El festival de Cannes, en un comunicado, insistió en que ya ha logrado la paridad en bastantes apartados: en el equipo del festival de 109 personas, 66 son mujeres, y del personal adicional que se suma durante la celebración del certamen, de 865 personas, el 46% son mujeres. Los cuatro jurados oficiales tienen dos presidentes y dos presidentas, y son paritarios excepto el de Cortos y Cinéfondation, con tres hombres y una mujer.

El 26% de los largometrajes recibidos (1.845) estaban liderados por una directora, y en cortos (4.240) el porcentaje sube al 36%. Si en la Competición, cuatro de las 21 películas son de directoras, en Una cierta mirada hay 8 de 19. El jurado de la Cámara de Oro, que elige la mejor primera película de todas las secciones (incluyendo la Quincena de Realizadores y la Semana de la Crítica), verá 13 películas de directoras y 12 de directores.

A Frémaux le dolió más una pregunta sobre la paridad en las distintas secciones. El festival de Cannes firmó el acuerdo 5050x2020 el año pasado, un documento que pide a los certámenes que presenten estadísticas del material recibido para saber si se mantienen las proporciones en las proyecciones. "La selección no se basa en la paridad, y es cierto, el acuerdo no pide eso", respondió algo subido de tono. "Hablo de memoria, pero creo que entre cortos y largos habrá filmes de una veintena de directoras en toda la sección oficial. Elegimos los trabajos porque merecen la pena, no por el género. Agnès Varda [contó señalando al cartel oficial del festival, a su espalda, donde aparece la cineasta recientemente fallecida] me dijo una vez que no dijera directora o director, sino cineasta, porque no importa el sexo del creador. Nunca ha habido más directoras en la sección a Competición [cuatro, de 21 como ya ocurrió en 2011], porque nunca ha habido más mujeres en la industria. Vemos películas de todo el mundo y no nos interesa si su autor es hombre o mujer, viejo o joven. Me gustaría destacar, por ejemplo, la nueva generación de directoras que está surgiendo del África negra". Y muy a la defensiva, soltó: "A Cannes se le piden cosas que a otros festivales no".

Y ahí llegó otra de las piedras en el camino que se ha encontrado esta edición del festival: la Palma de Oro de Honor al actor Alain Delon. El intérprete, más allá de su trabajo, es conocido en Francia por su apoyo a la ultraderecha, por su confesión de haber pegado a mujeres, por su oposición al matrimonio gay. "Delon ha realizado declaraciones sobre un montón de cosas con las que yo no estoy de acuerdo, y que ahora mismo tampoco sé exactamente qué dijo", aseguró Frémaux, que el año pasado dijo que el certamen tendría tolerancia cero con la violencia machista. "No le vamos a dar el Premio Nobel de la Paz sino que celebramos su carrera como actor. Hoy en día es difícil recompensar a alguien porque inmediatamente la policía política, como usted lo ha hecho, me obliga a decir cosas que van a ser examinadas con lupa y eso restringe la libertad de expresión".

Alejandro González Iñárritu, presidente del jurado, ayer por la noche en Cannes. ampliar foto
Alejandro González Iñárritu, presidente del jurado, ayer por la noche en Cannes. Reuters

Frémaux insiste en que el cine es arte - de ahí las alabanzas que reparte habitualmente a las creaciones procedentes de América Latina y en especial este año de México, de donde procede el presidente del jurado, Alejandro González Iñárritu-, pero la parte industrial, que se desarrolla en el sótano del Palacio de Festivales y en los apartamentos que dan a La Croisette, cimienta las proyecciones de las salas: "El cine tiene muchas caras y el festival quiere reflejar todas las que pueda". El sábado 25 de mayo se verá cómo acaba el reto.

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