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La casa natal de Hernán Cortés, en Medellín, vuelve a la luz

Los arqueólogos de la Junta de Extremadura hallan el solado de la vivienda del conquistador de México que fue arrasada por los ejércitos napoleónicos en 1809

Una bicicleta junto a la réplica del escudo de la casa natal de Hernán Cortés, en Medellín.
Una bicicleta junto a la réplica del escudo de la casa natal de Hernán Cortés, en Medellín.

El 28 de marzo de 1809 más de 10.000 españoles y unos 4.000 franceses murieron en la conocida como batalla de Medellín (Badajoz). Tal fue la matanza que las tropas de Napoleón asesinaron a todos los prisioneros que capturaron con vida. Tras la lucha, parte del ejército francés se acantonó en la ciudad durante 47 días y la arrasó literalmente. De las 458 casas que componían el casco urbano -muchas de ellas nobiliarias y cinco posadas- solo permanecieron en pie 170. Queda constancia, además, de la alarma dada en aquel momento por la vecina Vicenta Bastone al ver la destrucción de la localidad: “Han derribado la casa de Hernán Cortés”, gritó. Hasta los cimientos. Ahora, un equipo arqueológico de la Junta de Extremadura ha descubierto el piso que recorrió el conquistador de México en su infancia. El hallazgo se hará público en el próximo congreso internacional que sobre el explorador se realizará en la ciudad pacense y en Trujillo entre el 4 y 6 de abril y cuya presidencia ha sido aceptada por la Casa Real.

Cuando los visitantes se acercan por primera vez a Medellín siempre realizan la misma pregunta: ¿Qué hacen tres iglesias fuera del casco urbano? La respuesta es que la zona destruida por las tropas francesas nunca fue reconstruida, lo que sí ocurrió con los templos. Este hecho ha provocado que una gran parte de la antigua ciudad - la más alta y donde se erige el castillo medieval- haya quedado preservada para los investigadores por la tierra, los escombros, los pastos y los olivos. El área que rodea la fortaleza fue declarada Bien de Interés Cultural en 2014 y se convirtió en un auténtico parque de atracciones para los arqueólogos: donde excavan, yacimiento: desde el neolítico, pasando por Tartesos, Roma, la Edad Media, hasta la Guerra Civil. No hay capacidad para desenterrarlo y estudiarlo todo. Han recuperado hasta un teatro romano, de más de 800 sillares, con bellísimas estatuas de mármol incluidas.

Pero Medellín es también la tierra de nacimiento de Hernán Cortés (1495-1547). En 1890, el estudioso Eduardo Rodríguez Gordillo promovió que se erigiese en el lugar donde según la tradición se alzaba la casa del conquistador una estatua que lo homenajease. Ya en el XX se construyó en el sitio una plaza con varias alturas. En 2016, como consecuencia de la ley que obliga a adaptar los lugares públicos a las personas con movilidad reducida, el Ayuntamiento inició la construcción de una rampa, momento en el que la Junta de Extremadura exigió realizar unas catas arqueológicas ante la posibilidad de que en lugar se hallasen diversos yacimientos. Se abrió un espacio de un metro cuadrado y se profundizó.

Santiago Guerra Millán, arqueólogo de la Junta de Extremadura y coordinador de las excavaciones de Medellín, adelanta a este periódico que se han encontrado tres niveles de construcción. El superior corresponde con la vivienda de Rafael Tejeiro, El salinero, la persona encargada del reparto del sal en la localidad, y que vivió a principios del siglo XIX cuando la población fue arrasada. El segundo nivel pertenece a la casa donde correteó el pequeño Hernán Cortés y el tercero, a un yacimiento prerromano (posiblemente tartésico). Las conclusiones definitivas, así como las imágenes del hallazgo, se darán a conocer en el congreso profesional que comenzará en abril. “Se trata de una casa de dos habitaciones con una parte que da acceso a la zona alta. Tiene, al menos, dos fases constructivas, que sufrieron diversas reformas”. En el nivel bajo medieval, correspondiente con la vivienda de Cortés, se ha hallado un pavimento de cantos de río y cerámicas.

La total destrucción y el hambre

La guerra contra los franceses no solo acabó con la completa destrucción de la ciudad, sino con una enorme mortandad entre los supervivientes. Manuel Leguarda Domínguez, en su estudio Consecuencia de la ocupación francesa en Medellín, lo relata así:

Los que sobrevivieron "no encontraron en sus casas si no paredes, puertas y maderas quemadas, y todos los muebles, granos, ganados y demás efectos saqueados, disminuidos, las tierras de labor, viñas y huertas descuidadas por su fuga, de modo que una población decente de quinientos moradores bien acomodados, ha quedado reducida a poco más de doscientos, y estos miserables".

Medellín tiene 2.300 habitantes. Se asienta sobre una vega feraz de la que ha vivido desde hace siglos, aunque actualmente, y debido al espectacular incremento del turismo cultural el 47% de sus ingresos procede de los visitantes.

El investigador avanza que "trabajos arqueológicos futuros permitirán exhumar lo que quede originalmente de la casa natal, cuya planta podría ocupar un rectángulo de 16 metros de largo y cinco de ancho" De hecho, ya en la plaza es visible -bajo un cristal protector- el muro de la línea de fachada de la manzana donde se ubicaba el caserón familiar. 

La Junta ha pedido al Ayuntamiento que abra la plaza para hacer visitables los restos de la casa familiar. Antonio Parral Carmona, alcalde de la ciudad, se muestra dispuesto, pero señala que la operación urbanística es “muy complicada”. “Es la plaza más emblemática de Medellín, lo que hace muy difícil la intervención y obliga a una reforma global para sacar a la luz la habitación donde nació Cortés y la cimentación de la vivienda, de la que no sabemos su extensión”. Parral recuerda, además, la necesidad de financiar un proyecto como este.

De la vivienda de Cortés lo que sí se conserva es el escudo familiar que se situaba en la puerta de acceso al caserón. Lo recuperó Rodríguez Gordillo, que lo colocó en el desaparecido convento de San Francisco. Posteriormente, fue colocado en el lugar –la plaza- donde se suponía que estaba la vivienda y donde ahora sigue (aunque en realidad es una réplica). El auténtico se guarda a la espera de abrir un museo local dentro de alguno de los viejos caserones que no fueron destruidos- y exponerlo allí. En Medellín ya no quieren perder nada más. Ahora se dedican a recuperarlo, incluido su impresionante teatro romano, del que el arcipreste Juan Solano sospechó en 1650 que no debía estar muy lejos de un arco mampostado que sobresalía junto al castillo. Muy cerca de la casa de Cortés.

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