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El tubo del tiempo está desprotegido

El órgano más antiguo de España, y que mejor refleja el sonido del XVI, carece de blindaje patrimonial

Órgano renacentistas de la iglesia de Santa María, en Garrovillas de Alconétar.
Órgano renacentistas de la iglesia de Santa María, en Garrovillas de Alconétar.

La entrada al túnel del tiempo se ubica unos metros por encima de los bancos de madera de la iglesia gótica de Santa María de la Consolación, en el municipio cacereño de Garrovillas de Alconétar. Allí, en una esquina del coro se descubre la puerta que da acceso a los sonidos del siglo XVI y que tiene forma de órgano gótico. De él dijo el afamado restaurador holandés Gerard de Graaf en 1990: “Podía ser este el único donde se podía oír la entonación [del Renacimiento], quizá en todo el mundo”.

La pieza, la más antigua de España y una de las de Europa, fue construida hace más de 450 años. Carece de protección patrimonial alguna —ni el templo donde se ubica ha alcanzado la categoría de Bien de Interés Cultural ocho años después de abrirse el expediente—, pero lucha por entrar en la Red Europea de Órganos Históricos. “Esa es la situación”, explica lacónicamente José Julián Barriga, de la Asociación Cultural Domingo Marcos Durán, entidad que promueve la conservación del instrumento y que toma su nombre del autor garrovillano que, en 1492, publicó el primer tratado de música en castellano, Lux Bella.

En Europa, por su antigüedad, solo cuatro teclados pugnan con el cacereño: tres en Alemania (en las iglesias de St. Andreas, Rysum y San Valentín de Kiedrich) y uno en Suiza, el de la basílica de Valére, en Sion. Los cinco fueron construidos entre 1430 y 1520.

Del de Garrovillas se sabe el salario que recibió su primer concertista conocido (6.000 maravedíes), Francisco Díaz, y los diez ducados que cobró el maestro Horacio Fabri en 1595 por afinarlo. En el siglo XVII, fue reparado dos veces, hasta que hace unos diez años, la iglesia de Santa María sufrió gravísimos daños en paredes y bóvedas, incluyendo el desplome del arco del coro, lo que puso en peligro su pervivencia.

Durante décadas estuvo abandonado, pero fue rescatado por Miguel del Barco Gallego, director durante 25 años del Conservatorio de Madrid, y Carmelo Solís Rodríguez, maestro de capilla de la catedral de Badajoz. Eric Brottier, conservador de órganos históricos de París, dejó escrito: “La presencia del mueble y de los tubos de la fachada es un argumento suficiente par promoverlo con toda la propaganda que merece, puesto que estos elemento son, por sí solos, rarísimos no solo en España sino en Europa”.

Del Barco explica que un instrumento único que guarda “el 80% de la sonoridad original”. “Se ubica en la época dorada de los órganos de la Península y se distingue por su diapasón veneciano; es decir, tonos más agudos y brillantes que los que se efectuaban en siglos posteriores”. Del Barco recuerda que los órganos habituales suenan a 442 hercios, mientras que este lo hace a 465.

En la actualidad no cuenta con ninguna protección administrativa, y de su conservación se ocupan dos o tres personas de manera altruista. Su estado de conservación es perfecto —la asociación que lo mantiene organiza matinales y el magistral organista italiano Francesco Cera ha grabado un disco (Correa de Arauxo) con este instrumento—, si bien se desafina con cada cambio de estación.

El maestro organero Manuel Luengo es el encargado de su afinación. “Hay que mantenerlo, limpiarlo e ir sustituyendo los elementos que se deterioran". Recuerda que no existe legislación específica para estas obras de arte. “En muchos más casos de lo que creemos, están siendo intervenidas por desaprensivos que convencen a los párrocos de que se los pueden arreglar”, incide.

Este periodico no ha conseguido la versión de la Junta de Extremadura, pero Barriga señala que ya se ha iniciado el expediente para protegerlo, aunque el proceso puede ser largo. El director de coro Alonso Gómez Gallego explicó así sus sentimientos tras oírlo vibrar en 2012. “ Concede, a quien lo escucha, el privilegio de viajar y transportarle de forma directa a los sonidos de nuestro ayer”. Son los tubos del tiempo.

Francesco Cera: "Muy precioso y muy bello"

Francesco Cera, uno de los mejores organistas del mundo, ha disfrutado del teclado del instrumento de Garrovillas. Cera lo describe así: "El órgano de la Iglesia de Santa Maria de Garrovillas de Alconétar data de la primera mitad del siglo XVI, por lo que puede encuadrarse en el Renacimiento. En toda España existen pocas cajas de este tipo "rinascimentali" (Segovia, Calatayud, Burgos y pocas más), pero están vacías o tienen tubos de órganos de época más reciente.

"La mayoría", continúa "fueron construidos a partir de final del XVII con características nuevas, entre ellas los registros dispuestos horizontalmente debajo de los tubos de fachada, registros muy sonoros, y muchos otros registros de colores".

"Los instrumentos del Renacimiento eran muchos más sencillos, sin todos estos registros de color. Y aún así eran perfectos para la música basada en el contrapunto. También el gran compositor sevillano Francesco Correa de Arauxo (del que he grabado una selección de sus composiciones) en los primeros años del XVII siglo tenía aquel tipo de órgano austero, y el órgano de Garrovillas nos permite escuchar su genial música con una "paleta" de colores más limitada comparada con la del órgano barroco, pero con una claridad y una transparencia de sonido que representa bien la complejidad de la música".

Y concluye: "Durante su restauración, hecha por Gerard de Graaf en 1992, ha aparecido el diapasón original muy alto (un tono y medio más que el actual).. Y también este diapasón agudo hace que el órgano de Garrovillas de Alconétar sea un rarísimo ejemplar de órgano español del Renacimiento, por lo tanto muy precioso y muy bello".

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