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Los expertos descartan la presencia de restos humanos en el parque donde podía estar Lorca

Un radar ha analizado la zona de la Fuente Grande hasta 2,5 metros de profundidad sin detectar “anomalías” en el terreno

Gibson, el 24 de junio de 2018 en Alfacar (Granada), junto a la fuente donde en 1986 unos operarios enterraron unos restos tras unas obras en el parque.
Gibson, el 24 de junio de 2018 en Alfacar (Granada), junto a la fuente donde en 1986 unos operarios enterraron unos restos tras unas obras en el parque.

Las últimas informaciones sobre el paradero del cadáver de Federico García Lorca y de quienes fueron enterrados con él apuntaban a la Fuente Grande, una zona del Parque García Lorca en Alfacar (Granada), como el lugar donde podrían estar sus restos. Tanto era así que en septiembre la Junta de Andalucía puso en marcha el procedimiento administrativo necesario para excavar la zona en busca del maestro Dióscoro Galindo y los dos banderilleros Francisco Baladí y Joaquín Arcollas, todos ellos anarquistas fusilados a la vez que el poeta. A Federico, oficialmente, no se le busca porque la familia no lo ha solicitado. El Ministerio de Justicia acaba de cerrar esa línea de investigación al hacer públicos los resultados de un informe que indican que no hay restos humanos en una profundidad de dos metros y medio de profundidad en la zona de la Fuente Grande.

La Dirección General para la Memoria Histórica del Ministerio de Justicia y la propia Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía encargaron en diciembre pasado al Instituto Andaluz de Geofísica un análisis del terreno donde se pensaba podían estar los restos humanos. Tras varias búsquedas infructuosas en otros lugares, algunas informaciones publicadas meses atrás llevaron la atención sobre este lugar al divulgarse que durante la construcción del parque los operarios habían movido cuerpos humanos desde otro sitio hasta esa fuente.

Una comisión técnica analizó los datos llegados hasta la administración y dio credibilidad a las pruebas aportadas. Ahora, un equipo de cuatro expertos del Área de Geofísica Aplicada del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada ha analizado el terreno con un radar y ha demostrado que en la zona no existen “anomalías que permitan sospechar la presencia de restos humanos en el subsuelo”, según el Ministerio de Justicia. Eso descarta la búsqueda que estaba en marcha.

Según el comunicado del ministerio, el análisis de los radargramas (imágenes del subsuelo obtenidas mediante la emisión de pulsos de energía electromagnética en la banda de radiofrecuencia) ha permitido “obtener información solvente sobre las distintas capas que presenta el terreno: una primera superficial, correspondiente al empedrado granadino, de unos 10 a 15 centímetros de profundidad; una segunda capa consistente en un cimiento con forjado de hierro de también unos 10 a 15 centímetros de espesor, y, debajo de las anteriores, una capa de regularización de grosor irregular bajo la que se encuentra el terreno natural”. La tecnología utilizada por el equipo de expertos como equipo transmisor-receptor ha sido un radar de subsuelo monocanal modelo SIR 3000 con una antena de 400 megahercios.

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