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EL DISCO DE LA SEMANA CRÍTICA i

El Blake más optimista

El vocalista y productor clave en la escena electrónica hace duetos con Rosalía, André 3000 y Travis Scott

James Blake el 16 de enero en Los Ángeles en la presentación de 'Assume Form'.
James Blake el 16 de enero en Los Ángeles en la presentación de 'Assume Form'.

La inspiración no es patrimonio exclusivo de la tristeza, las rupturas sentimentales y la negatividad provocada por una mala racha. Del enamoramiento y la felicidad pasajera también surgen obras artísticas importantes con capacidad para ensanchar y rejuvenecer una propuesta. Es el caso de James Blake, vocalista y productor clave en la escena electrónica con aspiraciones pop de la última década que en su nuevo disco, Assume Form,deja que el optimismo y la luz se adentren sin cortapisas en sus canciones. No hay nada malo en hacer partícipes a los demás de tu buen momento, y aquí tenemos una prueba.

JAMES BLAKE

El Blake más optimista

Assume Form.

Sello: Polydor.

Calificación: 8 sobre 10.

El resultado no solo deja más al descubierto que nunca el desmedido y por momentos cargante postureo emo de sus dos álbumes anteriores, en especial The Colour in Anything, que habían desdibujado el asombroso inicio de andadura que significó su debut homónimo, sino que ayuda a revitalizar y reconducir un sonido necesitado, cuando menos, de un cambio de rumbo, por ligero que sea. El volantazo no es drástico, pero sí incisivo y magnético: con la ayuda del productor Metro Boomin, de los raperos Travis Scott o André 3000 y de vocalistas como Moses Sumney o Rosalía, Blake huye de los lamentos afectados de anuncio de coches para concentrarse en una idea de la electrónica pop más urbana y dinámica, entendida esta como un ejercicio de actualización y expansión sonora que incorpora con lucidez y sentido influencias del trap, del hip hop o del indie R&B.

La música de Blake sigue evocando conceptos a priori tan peligrosos como sofisticación, exquisitez, melancolía postmoderna o esteticismo y tampoco faltan las baladas a media voz que le caracterizan, nada de eso ha cambiado, pero en esta ocasión el vehículo para conseguirlo convence con la rotundidad que le faltaba a su predecesor.

La joya de la corona es Barefoot in the Park, precioso dueto junto a Rosalía, que sigue conquistando el planeta para desespero de toda clase de detractores. Como si ambas voces y ambas visiones de la música hubieran nacido para encontrarse en algún momento de sus respectivas singladuras, la canción, que aspira a ser uno de los hits del año, supone el punto álgido del álbum y concentra sus mejores pretensiones: furor y exaltación romántica, mayor soltura y jugueteos en la producción y una sensibilidad que no necesita grandes alardes dramáticos para subrayar la emoción.

Where’s the Catch?, con André 3000, mitad de Outkast, y Mile High, junto a Travis Scott y Metro Boomin, ambas aliadas de manera creíble con el hip hop, completan el tridente de piezas que define, marca y engrandece la esencia del proyecto y que muy probablemente debería guiar los siguientes pasos creativos del productor y cantante inglés.

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