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Una guerra nada épica

El italiano Ugo Pirro narró en ‘Las soldadesas’ su desapego frente a la ruindad cotidiana de la milicia durante la ocupación de Grecia por el Ejército de Mussolini

Portada de 'Las soldadesas'.
Portada de 'Las soldadesas'.

La novela de formación de Ugo Pirro (1920-2008) es una dolorosa crónica de la futilidad de la guerra. Combatiente en Grecia, Yugoslavia y Cerdeña entre 1940 y 1943, el autor, que despuntó como guionista en el cine italiano, confesó en su autobiografía que había terminado su carrera militar como desertor. El desapego frente a la ruindad cotidiana de la milicia, y sus miserables relaciones de poder y supervivencia, se conjuga en las páginas de estas memorias con el fastidio de tener que imponer su superioridad —como el soldado invasor que era— a los sometidos griegos durante la ocupación del país por el Ejército de Mussolini.

Porque esos vencidos eran iguales a él, una copia de sus paisanos del pueblo, y la ocupación militar, algo tan poco épico que ni siquiera él, oficial de complemento, logra creerse ese despliegue de cartón piedra, grotesco en comparación con la invasión de los nazis. Eso sí que era poderío militar, y no la menesterosa existencia de los italianos, sujetos de estraperlo y botas rotas. También las soldadesas del denominado Ejército Sagapò —así se llamó la leva de muchachas griegas para mantener alta la moral de las tropas italianas— se parecen mucho a la novia que dejó en su pueblo el joven Pirro, cuya misión en la novela consiste precisamente en hacerse cargo del traslado de un convoy de muchachas desde Atenas para abastecer los prostíbulos de varios destacamentos del interior.

Pirro desgrana las emociones y contradicciones que le plantea la convivencia con las mujeres, reclutadas al hambre y a menudo amigas o vecinas de los maquis que los italianos persiguen y ejecutan, además de rivales encarnizadas por un chusco de pan o los favores pírricos de un militar. Pese a un estilo sin adornos, las imágenes del viaje con las jóvenes son deslumbrantes, y muchas veces lancinantes: la lastimosa exhibición de cuerpos hambrientos en los salones de una madama en Atenas; la heroica ejecución de dos andartes (resistentes griegos) o, tal vez, la escena más desgarradora del libro: la muerte necesaria, para salvar al resto, de una meretriz en cuyo cadáver, en vez de un rosario, depositan entre las manos un trozo de pan negro.

Las soldadesas. Ugo Pirro. Traducción de Gerardo Matallana. Altamarea, 2018. 168 páginas. 17,90 euros.