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Fede Álvarez: "Reafirmar a Lisbeth Salander en tiempos de #MeToo es más importante que nunca"

El director uruguayo estrena ‘La chica en la telaraña’, el nuevo filme basado en la saga literaria ‘Millennium’

Fede Álvarez durante el rodaje de la película. Zony Pictures

Un hombre se limpia la sangre de los nudillos en el lavaplatos. Se acerca a su esposa, que se encuentra llorando, tendida en el piso, con el rostro ensangrentado y claramente maltrecha después de la agresión que sufrió a manos de su pareja. La luz se corta en la cocina. Él va a revisar qué sucede con la electricidad. Toca los botones de un panel de control y la energía vuelve. Detrás del sujeto, se levanta una figura femenina que viste de negro, con el rostro pintado de blanco, como un ángel vengador. El hombre, que fue absuelto de golpear a dos prostitutas y con un historial de violencia doméstica, está a punto de conocer la justicia de la investigadora privada y hacker Lisbeth Salander, quien retorna al cine de la mano del director uruguayo Fede Álvarez en La chica en la telaraña, el nuevo filme basado en la saga literariaMillennium.

La turbulenta heroína, parte del universo creado por el fallecidoperiodista y novelista Stieg Larsson, retorna en la piel de la actriz británica Claire Foy en esta nueva película que marca un reinicio a la franquicia basada en el cuarto libro de la saga,Lo que no te mata te hace más fuerte (Destino, 2015), escrito por David Lagercrantz. En tiempos de#Metoo y#NiUnaMenos, ambas manifestaciones que protestan en contra de la agresión y el acoso sexual, además de la violencia contra las mujeres y consecuencias más graves como el feminicidio, para Álvarez era fundamental mantener activa y vigente en el cine a la famosa hacker sueca, como parte de una generación que la considera comola nueva cara del feminismo. “Reafirmar a Lisbeth Salander en la pantalla grande, en tiempos de #MeToo o #NiUnaMenos, es más importante que nunca”, afirma el realizador vía Skype.

Tanto el director como Foy, se convirtieron en guardianes de Salander. La opinión y retroalimentación de su protagonista,ganadora del Globo de Oro por The Crown, fue importante en cuanto a aspectos de interpretación e imagen del personaje. Álvarez dice que fue “muy consciente” de lo que hacía durante la filmación como un director hombre dirigiendo a una mujer protagonista. No quería caer en lo que se había hecho demasiadas veces, explica, que es contar un personaje femenino desde la fantasía masculina. De ese modo,La chica en la telaraña es la primera película que se trata 100% sobre ella, en una historia que empieza y termina con ella.

“Era fundamental para mí no volver a contar otra historia en la que ella es un objeto de fascinación o asistente del periodista Mikael Blomkvist. Esta es la primera vez que realmente vamos a tener una ventana al alma de Lisbeth Salander, un poco más profunda, donde realmente podamos conocerla más”, agrega Álvarez.

Lisbeth Salander está inquieta. Ha participado en un ataque hacker y está asumiendo riesgos que normalmente evitaría. Mientras, la revista Millennium ha cambiado de propietarios. Quienes insisten en que Mikael Blomkvist ya es historia. Ambos seencontrarán atrapados en una red de espías y funcionarios corruptos del Gobierno. La trilogía original fue adaptada al cine inicialmente entres producciones suecas, además de una versión estadounidense a cargo de David Fincher. Para este reboot, Álvarez estuvo a cargo de la adaptación del guion junto a Steve Knight y Jay Basu: “El gran trabajo fue cambiar la historia, ya que repetía una fórmula narrativa de los libros anteriores. La historia es muy fiel en muchos aspectos a la trama del libro, solo que contado desde un punto de vista más cinematográfico”.

Álvarez dio el salto al estrellato de Hollywood gracias al género de terror. Primero conla nueva versión del clásico de culto Evil Dead (Posesión infernal en España) y después conNo respires, su segundo largometraje, que conquistó a la taquilla y crítica de EE UU. El realizador oriundo de Montevideo dice que la transición hacia el suspenso, con toques de acción, la sintió como una evolución “bastante natural”. “El escenario va creciendo y la verdad que fue una experiencia brutal, fue una experiencia increíble. Esto de hacer películas es un oficio que se hace aprendiendo, entonces cuando uno pasa a hacer escenarios más grandes como este [La chica en la telaraña], lo que se aprende se disfruta muchísimo”, añade.

Si bien el tono de la narrativa cinematográfica de Álvarez se ha ido suavizando en cuanto a la violencia y a la sangre, un tema recurrente de su obra que se mantiene en su última película, y que el director admite que le gusta y fascina, es esa “poca perversión” latente. “En todas mis películas siempre hay algo oscuro, porque es lo que me gusta y me parece que es lindo y saludable darle esa catarsis al público. Dejarlos que vean cosas y mostrar cosas, el lado más oscuro de la humanidad o ese lado un poco más perverso, menos correcto de la gente. Verlo expresado en el cine me parece que es importante”, finaliza.

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