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Las mujeres claman contra la desigualdad en el cine

El Festival de San Sebastián firma la carta de paridad e Inclusión del mundo femenino en la industria audiovisual. La presencia de creadoras cayó al 24% en el sector, según un estudio

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo (centro), tras el acto en el que el festival de San Sebastián firmó la 'Carta por la paridad y la inclusión'.

Abanicos rojos y mucho entusiasmo. La firma por parte del Festival de Cine de San Sebastián de la Carta por la paridad y la inclusión de las mujeres en el cine y CIMA, la asociación que reúne al colectivo de mujeres cineastas, ha estado acompañada de un clamor contra la desigualdad que sufre el mundo femenino en el mercado audiovisual. Los datos son demoledores: los hombres copan el 76% de la industria cinematográfica frente al 24% de mujeres, según un estudio hecho público hoy por CIMA y que tiene como base las películas españolas estrenadas en nuestro país en 2017. Pero hay más, las estadísticas, lejos de mejorar, empeoran. Lo más alarmante de este informe es que las cifras son peores que en los dos años anteriores, en los que la representación de las mujeres se situó en un 26%.

Con estos datos sobre la mesa, el acto celebrado este domingo ha cobrado una mayor relevancia. En la firma, acompañando al director del Zinemaldia, José Luis Rebordinos, y la presidenta de CIMA, Cristina Andreu, han estado la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad, Carmen Calvo; el ministro de Cultura y Deportes, José Guirao, y el alcalde de la ciudad, Eneko Goia (EAJ-PNV). “La igualdad de hombres y mujeres es el epicentro y el arma más poderosa de la democracia”, aseguró en el acto Carmen Calvo, para quien el hecho de que la mitad de la población, las mujeres, gocen de menores oportunidades y de libertades más restringidas, hace que la calidad de nuestra democracia sea muy pobre. “El cine es un arma poderosa. Es un espacio desde el que se cuenta la vida, pero también desde el que se destila vida y, por eso, cuando las mujeres se encuentran con mayores dificultades para acceder a él no se tratan los asuntos verdaderamente reales. Las mujeres solo queremos competir porque sabemos que ganamos. Sin nosotras, no hay democracia, y con nosotras la democracia mejora”, clamó la vicepresidenta, ante el aplauso cerrado de los asistentes, con clara mayoría de mujeres, en la sala de prensa del Kursaal.

Con esta Carta de Paridad y la Inclusión de las Mujeres en el Cine, que ya ha sido rubricada por los festivales de Cannes y de Venecia, el Zinemaldia asume el compromiso de compilar estadísticas desagregadas por género para disponer de datos fiables y reales sobre la presencia de proyectos liderados por mujeres, además de hacer pública la lista de miembros de los comités de selección y programación, entre otras cosas. El director del certamen donostiarra, José Luis Rebordinos, aplaudió esta iniciativa y abogó por el compromiso y la responsabilidad que asume el festival con esta firma para dar mayor visibilidad al colectivo hasta ahora en el olvido. “El Zinemaldia tiene una mirada femenina muy importante”, aseguró Rebordinos, que señaló como de los 34 trabajadores del festival, 28 son mujeres, pero también lamentó que de las 18 películas a competición oficial en esta 66ª edición solo cinco están dirigidas por una mujer. “Ojalá dentro de unos años nos reunamos aquí para comprobar que la selección del festival es paritaria”, finalizó el director.

Malas cifras

Ya se temían las responsables de CIMA, asociación que cuenta con 400 miembros, que el informe sobre la presencia de mujeres en 2017 iba a ser malo, pero no tanto. Según este estudio, los hombres copan el 76% de la industria cinematográfica frente al 24% de las mujeres. Todos los oficios analizados son abrumadoramente masculinos, excepto los de diseño de vestuario, en los que las mujeres representan un 86%, y peluquería y maquillaje, con un 72%. En el área de dirección, quizás el más valorado de la profesión, las mujeres solo representan un 12%, porcentaje que desciende al 9% si se tiene en cuenta solo el género de ficción y no documentales. “No nos podemos permitir la pobreza de un cine con una sola mirada. El cine tiene que ser rico, plural y que no excluya la mirada femenina”, ha asegurado Virginia Yagüe, vicepresidenta de CIMA, en un encuentro posterior con periodistas. Ante estos resultados tan negativos, Cristina Andreu, presidenta de la asociación, ha anunciado que la semana pasada presentaron a los responsables del Ministerio de Cultura un ambicioso plan de acción integral de aquí a cinco años con el fin de corregir estos datos. “Está claro que las medidas tomadas hasta ahora no han surtido efecto. Hemos hecho un estudio muy detallado de cómo está la situación en los países de nuestro entorno y hemos propuesto algunas medidas, como realizar convocatorias de ayudas solo para mujeres y elevar la cantidad de dinero que uno puede recibir de ayudas públicas si el proyecto está liderado por alguna mujer, a través de ayudas fiscales” ha añadido Andreu.

Un nutrido grupo de mujeres cineastas arropó la firma de esta carta y al final posaron, hombres y mujeres, enarbolando un abanico rojo, símbolo de la lucha femenina por sus derechos en el mundo del cine. Del mundo de la dirección han acudido, entre otras, Chus Gutiérrez, Patricia Ferreira, Azucena Rodríguez o Virginia Yagüe; montadoras, como Teresa Font; distribuidoras, como Nieves Maroto; productoras como Esther García, último Premio Nacional de Cinematografía, María Zamora, Puy Oria, Chelo Loureiro o Ana Amigo; guionistas como Alicia Luna, o la diseñadora Sara Bilbatúa. También acudió Estela Artacho, presidenta de Fedicine. Al acto, en el que se echó en falta la presencia de actrices, acudió también el presidente de la Academia de Cine, Mariano Barroso; las dos subdirectoras del festival de San Sebastián, Maialen Beloki y Lucía Olaciregui, y el realizador Montxo Armendáriz.

El Zinemaldia será también el escenario, esta semana, de la presentación de una asociación que reúne a las directoras de fotografía. En total, son 21 las operadoras fundadoras de este colectivo, cuyo objetivo es adoptar algún tipo de compromiso para hacer “de la industria un espacio más inclusivo, diverso y comprometido con la igualdad de género y para visibilizar el trabajo de las profesionales de este sector”. La primera mujer operadora cuyo nombre salió en los títulos de crédito fue la italiana Rosina Cianelli en 1915 y han tenido que transcurrir 90 años desde la creación de los Oscar para que una directora de fotografía haya sido nominada a los premios de Hollywood. Ha sido Rachel Morrison por una película de Netflix: Mudbound.