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La mitad de arqueólogas ha sufrido abusos en las excavaciones, según un estudio

Una de las autoras del informe presentado en el congreso de la profesión en Barcelona asegura que "el género masculino acosa en casi un 90% de casos"

La mitad de las arqueólogas ha sufrido abusos durante las excavaciones, según saca a la luz un estudio presentado durante el Congreso de la Asociación Europea de Arqueología, que se celebra en la Universitat de Barcelona (UB). "Nada nuevo bajo el sol”, afirma una de las autoras, Ana Pastor. “El género masculino acosa en casi un 90% de casos y los individuos que acosan son en su mayoría personas que ocupaban un puesto de poder por encima del acosado (70%)", dice el estudio. Se trata de individuos con una formación académica de alto nivel, licenciados, doctores, personas que no solo dejan su impronta en lecciones en aulas; sino que escriben libros, artículos, salen en los medios en alguna ocasión. La mayor parte de los casos tienen lugar en las universidades que ofrecen grados de arqueología (Complutense, Barcelona y Granada), ya que concentran buena parte de las excavaciones programadas. La arqueología de gestión también registra casos de acoso, pero en menor medida, alrededor del 75% tienen lugar en el ámbito público. La gran mayoría de universidades tienen protocolos de acoso, pero se desconocen o no están adaptados al contexto arqueológico en todas sus dimensiones, como en el trabajo de campo.

El estudio surge de la preocupación manifestada por un grupo de arqueólogas que empezaron a compartir experiencias en torno al acoso, maltrato y las relaciones de poder vividas recientemente en el ámbito de las excavaciones. "Todas nosotras formábamos parte de un sector muy determinado de la sociedad: mujeres, mayoritariamente de clase media y con estudios en el campo de la prehistoria y arqueología, ninguna llegábamos a superar los 35 años", explican.

Y añaden: "Compartíamos también la impotencia común hacia a quién dirigirnos y explicarle nuestras historias; se juntaban la falta de información con la vergüenza o el miedo a las represalias". Posteriormente, se pusieron en contacto con investigadoras del Centro Revolucionario de Arqueología Social (CRAS), e iniciaron el estudio basado en encuestas hechas durante los meses de verano, que es cuando se registra el mayor número de excavaciones programadas.