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El alcalde de Pamplona sugiere unos Sanfermines sin corridas de toros

Joseba Asirón, de EH Bildu, afirma en una entrevista que “de cara al futuro, nadie se imagina un ocio basado en el sufrimiento animal”

El torero Antonio Ferrera, en una corrida de los Sanfermines de 2017.
El torero Antonio Ferrera, en una corrida de los Sanfermines de 2017. EFE

Joseba Asirón, alcalde de Pamplona por EH Bildu desde 2015, se sienta cada 7 de julio en el palco de la plaza de toros para presidir la corrida del día grande de las fiestas. Sin embargo, en una entrevista publicada el lunes en la revista valenciana El temps, el alcalde ha provocado una airada reacción de los taurinos. “No veo unos Sanfermines al cien por cien sin toros, pero sí veo, a medio plazo, unos Sanfermines sin corridas”, declaró. Se refería a que defiende la pervivencia del encierro, la popular carrera de los toros por las calles de Pamplona, que pone “una seña propia de identidad”. Pero sostiene que “de cara al futuro nadie se imagina un ocio basado en el sufrimiento animal” y recalcó este miércoles que “la sociedad lo tiene cada día más claro”.

Las dudas manifestadas por el alcalde causaron una inmediata reacción de los taurinos y los ganaderos. Estos últimos le exigieron una rectificación y advirtieron de que “no existe en ningún caso la posibilidad de celebrar encierros sin corridas de toros en Pamplona”.

El alcalde contestó a la nota de los ganaderos afirmando que es “muy respetable su opinión”, aunque incidió en que es “evidentísimo” que hay un debate social sobre las corridas de toros también en Pamplona, si bien “es algo objetivo que hoy en día no se conciben unos Sanfermines sin la presencia del toro”. “No concibo que venga un alcalde, se llame Joseba o se llame como se llame, y diga que esto se suspende por decreto”, remarcó Asirón.

Origen del encierro

Es difícil datar con exactitud el origen del encierro, aunque hay documentación que reseña la existencia de corridas de toros en Pamplona a principios del siglo XV, y la costumbre de correr delante de los toros se inició precisamente con el traslado de los toros desde las afueras de la ciudad para los festejos taurinos, primero en la actual Plaza del Castillo y luego en las dos plazas de toros fijas de la ciudad, la actual y la que existió hasta principio del siglo XX en una ubicación similar.

Hay también otras localidades navarras que realizan encierros en sus fiestas sin llevar a cabo corridas de toros o con animales diferentes de los que se lidian. Y en la localidad vallisoletana de Tordesillas se prohibió hace dos años el polémico Toro de la Vega, que era lanceado hasta su muerte.